Una millonaria iniciativa (nada menos que US$250 millones) tiene programada ejecutar la empresa Chinalco. Se trata de su proyecto minería y procesamiento separados (SM&SP, por sus siglas en inglés), cuyo fin es garantizar la continuidad operativa y maximizar el aprovechamiento de los recursos mediante la explotación y el tratamiento segregado por mineralogía en su unidad operativa Toromocho, situada en Junín.
El alcance considera la optimización del circuito de separación Cu–Mo en la Línea I, la implementación de la planta de Talco (separación Mo–Mg), la instalación de un espesador dedicado de concentrado de cobre de diámetro de 24 m, el taller de deshidratación y secado de molibdeno, y un taller de preparación de reactivos, junto con mejoras en el manejo de aguas de retorno y adecuaciones eléctricas e instrumentación. Asimismo, incorpora un nuevo sistema de acopio (stockpile PH-2) con conjunto de fajas.
Para viabilizar el proyecto SM&SP y mantener el proceso minero-metalúrgico aprobado, Chinalco optimizará el sistema de stockpile para segregar mineral por mineralogía y asegurar una alimentación estable a molienda. El uso de una sola pila genera mezclas que incrementan la variabilidad del mineral y afectan la estabilidad de los molinos SAG y la flotación. Por tal razón incorporará un nuevo stockpile (PH-2), un conjunto de fajas que permiten conmutar el sentido de apilamiento entre la pila existente y la nueva y alimentadores de placas para la recuperación hacia las… Puedes leer la nota en nuestra edición Energiminas 126 aquí.