El precio del cobre cerró la semana en US$ 5,96 por libra, con un alza de 3,8% (US$ 0,22/lb) respecto del viernes anterior (US$ 5,74/lb). No obstante, el promedio anual se ubicó en US$ 5,81 por libra, 38% por sobre el promedio a la misma fecha de 2025 (US$ 4,21).
En el corto plazo, según Cochilco en su informe de fin de semana sobre el metal rojo, el precio estuvo dominado por noticias y percepción de riesgo: el contrato a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME) alcanzó un máximo de seis semanas ante expectativas de nuevas conversaciones entre EE. UU. e Irán y un dólar más débil, pero luego moderó el avance por toma de utilidades y cautela frente a la fragilidad del proceso.
“Además, se observó un mayor interés de compra desde China, con fabricantes aprovechando niveles de precio más bajos. En paralelo, la expectativa de una próxima definición arancelaria en EE. UU. estaría redirigiendo parte de los cargamentos hacia ese mercado, aportando soporte adicional en el margen”, añadió la entidad.
El soporte de fondo para 2026 sigue viniendo por el lado de la oferta. El mercado de concentrados permanece estrecho, con TC/RC en terreno negativo, presionando márgenes de fundición y limitando la capacidad de aumentar producción de cobre refinado. A ello se suma el ácido sulfúrico: la señal de China de restringir/suspender exportaciones desde mayo podría reducir ingresos por subproductos que venían compensando TC/RC deprimidos.
Con menores ingresos por ácido y tarifas de tratamiento negativas, aumenta el incentivo a adelantar mantenciones o recortar producción, reforzando un piso para el precio durante el año, dijo Cochilco.
En China, las señales fueron mixtas. Las importaciones de concentrados aumentaron en el primer trimestre (y en marzo), mientras las importaciones de cobre en bruto y productos retrocedieron. Sin embargo, la prima Yangshan subió a 74 US$/t, su mayor nivel desde junio de 2025, señal de mayor interés por cobre importado en el mercado al contado.
En lo macro, China creció 5% en el primer trimestre, por sobre lo previsto, aunque con una recuperación dispareja.
Los inventarios visibles en las Bolsas totalizaron 1,18 millones de toneladas, con una baja semanal moderada y un nivel aún muy superior al de hace un año. La disminución se explica, principalmente, por una caída relevante en la Bolsa de Futuros de Shanghái (SHFE), consistente con mayores retiros de metal desde inventarios domésticos tras el repunte del precio y con una demanda física más activa en el mercado local.
En contraste, COMEX aumentó y la Bolsa de Metales de Londres (BML) registró un alza leve, sugiriendo que parte del metal se mantuvo o se canalizó hacia bodegas fuera de China, en línea con decisiones logísticas y de arbitraje entre mercados.