“En los últimos 15 años estimamos haber participado en entre 80 y 100 proyectos de cierre de minas”, afirmó Héctor Meléndez, jefe de Proyectos Ambientales de CESEL Ingenieros. Durante su paso por el Congreso de Cierre de Minas, organizado por el DEEV, informó que su representada actualmente participa en el plan de cierre de San Rafael (Puno), Crespo (Cusco) y Chapi (Moquegua); aunque reconoció que el más representativo para la empresa ha sido el Proyecto Excélsior, el pasivo ambiental minero más grande del país, para el que se realizó la ingeniería de detalle y la actualización de estudios para la ejecución de las obras.
“Excélsior es nuestro mayor orgullo. Fue el pasivo ambiental más grande de Sudamérica en su momento. Se ubica en Pasco, una zona históricamente impactada por actividades mineras sin regulación ambiental. Fue un proyecto complejo por sus condiciones geotécnicas y sociales, pero logró ejecutarse con éxito. Actualmente, se encuentra en etapa de poscierre, con resultados positivos en estabilización y revegetación en un área de aproximadamente 70 hectáreas”, detalló.

CESEL también ha participado en proyectos fuera del país, especialmente en Argentina, en iniciativas de remediación ambiental, incluyendo componentes con presencia de material radiactivo; sin embargo, en cierre de minas específicamente, su enfoque principal sigue siendo Perú, cuya reconocida complejidad geográfica les ha permitido desarrollar soluciones altamente especializadas.
Según Héctor Meléndez, los componentes con mayor dificultad de cierre son las labores subterráneas —como bocaminas con drenaje—, los pads de lixiviación y los grandes desmontes, especialmente cuando no se han diseñado desde el inicio considerando el cierre, con costos que se postergan hacia la etapa final, lo que genera tensiones entre lo técnicamente adecuado y las restricciones presupuestarias de las empresas.

En cuanto a las soluciones tecnológicas para la actividad de cierre, destacan la biorremediación, utilizando especies para recuperar suelos y cuerpos de agua. En labores subterráneas, se emplean tapones secos o plantas de neutralización. En tajos abiertos, se aplican técnicas como enmallados o incluso inundación controlada para evitar el drenaje ácido. Y en desmontes, el enfoque principal es la estabilización física y el cumplimiento de parámetros de diseño.
“La planificación del cierre de una mina debe empezar desde etapas muy tempranas. Incluso en exploración ya se deben considerar acciones de cierre. Formalmente, el primer plan de cierre se presenta antes de la etapa de construcción. Luego, este plan se actualiza periódicamente conforme evoluciona el proyecto, incorporando nuevos componentes, cambios operativos y condiciones ambientales. Es un proceso continuo que se extiende hasta el poscierre”, dijo el técnico de CESEL Ingenieros.