El precio del cobre cerró la semana en US$ 6.0 por libra, con un alza de 0,6% respecto del viernes anterior. El metal se mantuvo en niveles elevados, aunque con volatilidad, condicionado por señales contrapuestas entre riesgo geopolítico, fortalecimiento del dólar y fundamentos físicos aún ajustados, indicó Cochilco en su más reciente análisis del metal rojo.
El precio encontró soporte en China, por el reabastecimiento previo al feriado del Día del Trabajo y la nueva caída de inventarios en la Bolsa de Futuros de Shanghái. En paralelo, las restricciones de oferta, los bajos cargos de tratamiento y refinación, y la demanda vinculada a electrificación, redes eléctricas e inteligencia artificial continuaron sosteniendo el rango alto de precios, indicó Cochilco.
El principal factor de volatilidad fue el escenario geopolítico en Medio Oriente. La falta de avances entre EE.UU. e Irán mantuvo el riesgo sobre el Estrecho de Ormuz, impulsando el petróleo y reforzando las preocupaciones inflacionarias.
El dólar se fortaleció hacia el cierre, encareciendo las materias primas. Desde China se observaron señales mixtas: el reabastecimiento previo al feriado y la caída de inventarios en Shanghái sugieren demanda física más activa, pero la producción de cobre refinado alcanzó en marzo un récord de 1,33 millones de toneladas (+8,7% interanual), favorecida por mejores márgenes del ácido sulfúrico.
Por el lado de la oferta, la escasez de concentrados, los bajos cargos de tratamiento y refinación, las restricciones en Grasberg y Kamoa, y los riesgos del ácido sulfúrico mantienen ajustado el mercado físico. El ICSG moderó este soporte al proyectar un superávit mundial de 96 mil toneladas en 2026.
“La señal más relevante provino de Shanghái, donde las existencias disminuyeron 16,3% durante la semana y se ubicaron en menos de la mitad del nivel observado a comienzos de marzo. Esta caída contribuyó a sostener el precio, al reflejar mayor absorción de metal en China”, dijo Cochilco.
En contraste, los inventarios en COMEX se mantienen en niveles históricamente altos, impulsados por la prima del cobre en Estados Unidos respecto de la Bolsa de Metales de Londres. Esta diferencia ha incentivado el redireccionamiento de flujos físicos hacia el mercado estadounidense, tendencia que podría mantenerse hasta julio, cuando se espera una decisión sobre eventuales aranceles al cobre.
En la Bolsa de Metales de Londres, los inventarios siguen elevados, aunque con salidas recientes desde bodegas asiáticas. En conjunto, el mercado muestra alta disponibilidad visible, pero con señales diferenciadas: drenaje en China, acumulación en Estados Unidos y recomposición en Londres.
La incertidumbre geopolítica, el aumento del petróleo, la fortaleza del dólar y la expectativa de superávit en 2026 moderan el impulso alcista.