La Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión) informa que el eje Amazónico Norte marcó un primer hito en la integración logística entre Perú y Brasil con la reciente llegada al puerto de Yurimaguas–Nueva Reforma del primer lote de torta de soya proveniente del estado de Roraima.
Se trata del primer ejercicio operativo exitoso de transporte multimodal en la Amazonía binacional, resultado de la articulación público–privada promovida por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur).
El movimiento de esta carga valida en campo la viabilidad de un corredor logístico alternativo que integra rutas terrestres y fluviales entre ambos países, abriendo nuevas opciones para el intercambio comercial regional y la optimización de costos de transporte.

Brasil es uno de los principales exportadores mundiales de soya, sustentado en altos niveles de productividad, economías de escala y menores costos unitarios. En el norte brasileño —incluido Roraima— se registran precios cercanos a US$ 0,40 por kilogramo, lo que refuerza la competitividad del producto y el potencial de rutas logísticas amazónicas para canalizar flujos de carga.
Desde el enfoque territorial, este avance confirma el rol de la logística como palanca de desarrollo amazónico, al contribuir a reducir tiempos y costos de transporte, fortalecer mercados regionales y mejorar el acceso a bienes estratégicos para la población y las actividades productivas.
El Perú impulsa el cierre de brechas del corredor del Eje Amazónico Norte bajo un enfoque de gestión integral de flujos, priorizando la articulación funcional de proyectos sobre intervenciones aisladas.
Entre las principales iniciativas destacan los nuevos terminales portuarios de Saramiriza y Sinchicuy (Iquitos), con una inversión estimada de US$ 205 millones, así como la Hidrovía Amazónica 2.0, actualmente en preparación bajo la modalidad de Asociación Público–Privada (APP), orientada a asegurar la navegabilidad de la carga durante todo el año.
Estas intervenciones permiten evolucionar desde una lógica de infraestructura fragmentada hacia un modelo de corredor integrado, donde la dinámica de la carga define la secuencia y prioridad de los proyectos.
El Eje Amazónico Norte se articula además con la IIRSA Norte y el Terminal Portuario de Paita, generando una salida efectiva al océano Pacífico y ampliando las alternativas logísticas para la carga regional con destino a mercados internacionales.