En Minera Yanacocha, el proceso de cierre se encuentra en una fase avanzada, con actividades de rehabilitación ya implementadas en distintas áreas ubicadas a lo largo de 22 kilómetros, lo que representa un desafío importante en términos de monitoreo y logística.
No obstante, el monitoreo es tradicional, realizándose en 41 puntos distribuidos en toda el área, mediante campañas en terreno dos veces al año, en temporada seca y fría e involucra a equipos técnicos de 20 personas.
“Este método, aunque confiable, presenta algunas limitaciones: cobertura espacial reducida, frecuencia limitada, dificultad para capturar variabilidad completa del terreno y extrapolación de resultados a grandes extensiones de terreno”, observó Óscar Quispe, superintendente de Estudios y Gestión de Cierre de Mina de Newmont, durante su presentación en el Congreso de Cierre de Minas, organizado por el DEEV.

Ante estos desafíos, se han empezado a usar drones y sensores especiales. Esto permite cubrir grandes áreas de manera remota y con mucha precisión.
El dron que se utiliza es muy resistente a las condiciones climáticas adversas. También tiene un sistema de georreferenciación muy preciso y una cámara especial que puede captar información más allá de lo que podemos ver. Además, puede tomar muchas fotos superpuestas para modelar el terreno.
Natalia Avellaneda, ingeniera de Monitoreo de Rehabilitación de Newmont, explicó que las imágenes que se obtienen se procesan con un software especializado. Este software se utiliza para analizar la información geoespacial y hacer fotogrametría.
Uno de los indicadores más importantes que se utilizan es el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada. Esto permite estimar la cantidad de vegetación y su actividad. Con esta información, se pueden hacer mapas que ayudan a identificar zonas con mucha vegetación, áreas dañadas o sin vegetación. También se puede ver cómo avanza la rehabilitación con el tiempo.
En el caso de Yanacocha, el objetivo es tener al menos un 75% de cobertura vegetal en las áreas rehabilitadas.
Los expertos coincidieron en que el uso de drones y análisis geoespacial tiene muchas ventajas. Algunas de estas ventajas son la cobertura total del área, mayor precisión en la identificación de problemas, optimización de recursos humanos y tiempo en campo, seguimiento temporal continuo del proceso de rehabilitación y mejor base para tomar decisiones técnicas.
“El uso de drones y análisis geoespacial es más completo, preciso y estratégico. Sin embargo, no se trata de reemplazar el monitoreo tradicional, sino de complementarlo. Esto fortalece la gestión del cierre y la rehabilitación ambiental, permitiendo un seguimiento más eficiente, preciso y sostenible”, dijeron.