“A futuro, la matriz energética seguirá evolucionando hacia fuentes más limpias, impulsada por condiciones de mercado: hoy en día, las inversiones más viables son en energía solar y eólica. Otras tecnologías, como la geotermia o la biomasa, resultan más costosas y no compiten en el mercado eléctrico, que funciona bajo libre competencia”, avizoró el presidente del Comité de Operación Económica del Sistema (COES), César Butrón, durante su presentación en PERÚ ENERGÍA Universitario, organizado por Prensa Grupo.
Con base en el crecimiento futuro del sistema eléctrico con energía solar y eólica, resaltó que existen miles de gigavatios en proyectos en evaluación, muy por encima de la demanda proyectada, lo que demuestra que hay recursos disponibles, interés de inversionistas y financiamiento; aunque el principal obstáculo no es técnico, sino comercial: la falta de contratos de largo plazo que garanticen ingresos y permitan financiar los proyectos.

Sin embargo, reparó en que las energías renovables presentan desafíos importantes: son variables (dependen del sol y el viento), son difíciles de predecir con precisión y requieren respaldo de otras tecnologías (hidroeléctricas, térmicas y baterías), lo que implica costos adicionales que muchas veces no se reflejan en el precio ofertado por estas energías; más aún en tiempos en que los servicios complementarios (regulación de frecuencia y tensión) representan un reto para su implementación en Perú.
Respecto al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN), César Butrón precisó que es un único sistema en el que toda la energía generada se integra y se distribuye hacia donde se necesita, y que cubre casi toda la costa y la sierra, aunque falta por integrar algunas ciudades de la Amazonía —como Iquitos—, a las que no es posible llegar con redes convencionales por estar en zonas alejadas, la falta de financiamiento y el bajo consumo.

Por el SEIN fluye la energía cuyo costo marginal —es decir, el costo de producir una unidad adicional de electricidad— en Perú ha sido históricamente bajo, en muchos casos alrededor de 25 dólares por MWh, muy por debajo de otros países, debido principalmente al gas de Camisea, cuyo precio está regulado por contrato y no depende de los precios internacionales, evitando así incrementos significativos en las tarifas incluso durante crisis internacionales.
El presidente del COES destacó que el sistema es resiliente, ejemplificando que, cuando ocurrió la interrupción del suministro de gas debido a la rotura de ductos, no hubo racionamiento eléctrico, gracias a la existencia de una reserva térmica (centrales que funcionan con diésel), que, aunque costosas, están diseñadas para operar en emergencias. “Sin estas reservas, el país habría enfrentado racionamientos, es decir, cortes programados por falta de generación. Esto ya ocurrió en el pasado, como en 1992, cuando se cortaba hasta el 25% de la demanda nacional diariamente”, afirmó.