La rápida expansión de energías renovables variables ha transformado la operación del sistema eléctrico chileno y ha evidenciado límites en transmisión, señales de precio y planificación, según expuso Andrés Romero, socio y director de Valgesta Nueva Energía, en la conferencia “Vertimiento y BESS: la experiencia de Chile”, en el marco de PERÚ ENERGÍA Sur Arequipa.
Romero señaló que en la última década Chile pasó de una participación marginal de renovables variables a niveles cercanos a la mitad de la capacidad instalada, lo que modificó de forma estructural la operación del sistema. Este crecimiento no fue acompañado por una expansión equivalente de la transmisión, generando congestión en la evacuación de energía desde el norte —altamente solar— hacia los centros de consumo del centro-sur.
Este desbalance ha incrementado el vertimiento, especialmente solar en horas de alta generación, cuando la red no logra transportar toda la energía disponible. A ello se suma un sistema con configuración radial y poco mallado, lo que amplifica las diferencias de precios entre zonas y franjas horarias.

En este contexto, los sistemas de almacenamiento de energía (BESS) han surgido como una de las principales respuestas del mercado. Romero explicó que su expansión responde a tres factores: la fuerte caída de costos de las baterías, la necesidad de reducir vertimientos y la existencia de diferenciales de precios entre horas solares y nocturnas que habilitan arbitraje energético.
Sin embargo, advirtió efectos estructurales: a medida que aumenta la capacidad de almacenamiento, el diferencial de precios tiende a comprimirse, reduciendo la rentabilidad futura de las propias baterías. “El sistema se autocorrige: el almacenamiento mejora la operación, pero reduce la señal económica que lo hace atractivo”, indicó.
También señaló que la operación real del sistema incorpora decisiones del operador que ajustan los ciclos de carga y descarga por razones de seguridad, lo que introduce variabilidad adicional respecto de los modelos de inversión.
Romero concluyó que los BESS ayudan a reducir vertimientos y mejorar eficiencia, pero no reemplazan la necesidad de reforzar la transmisión ni resuelven por sí solos los desafíos de planificación del sistema eléctrico.