Miguel Incháustegui, director de Asuntos Sociales y Corporativos de Pan American Silver Perú y miembro del Comité Organizador de Indumin, sostiene que la articulación con la pequeña minería responde a exigencias de sostenibilidad, trazabilidad y estabilidad territorial. Advierte que la formalización y el cumplimiento de estándares son límites innegociables.
Históricamente, ha existido una brecha profunda entre gran minería y pequeña escala. ¿Qué ha cambiado para que ahora se hable de integración productiva?
Lo que ha cambiado es el contexto. Hoy la sostenibilidad minera se evalúa de manera integral. No basta con que una operación cumpla estándares si en el mismo territorio existen dinámicas informales que generan impactos sociales, ambientales o reputacionales.

Además, el mercado internacional exige mayor trazabilidad en toda la cadena de valor. En ese escenario, la relación entre gran minería y pequeña escala deja de ser marginal y pasa a ser estratégica. La integración productiva no es voluntarismo, es una necesidad para construir territorios más estables.
¿Puede mencionar casos concretos donde la colaboración haya generado mejoras medibles?
En el Perú, estos procesos están en una etapa de avance y aprendizaje, donde es clave la intervención y el acompañamiento del Estado para consolidar los… Puedes seguir leyendo la entrevista en nuestra edición Energiminas 125 aquí.