César Riofrío conoce literalmente el rico suelo peruano. Geólogo de profesión y miembro del comité organizador de proEXPLO 2026, lo ha estudiado a profundidad y con entusiasmo, y hoy labora para una multinacional. Sobre el más reciente dictamen del Congreso, que propone reducir de 30 a 15 años el plazo de caducidad de las concesiones mineras sin actividad, afirma con desesperanza: “Definitivamente no conocen el sector”.
Si, por el contrario, explica, conocieran aunque sea superficialmente el flanco operacional de la actividad, entonces entenderían que en el mundo, en promedio, toma 25 años poner en operación un yacimiento. “Pero en el Perú, debido a los permisos, toma más tiempo: entre 40 y 55 años”. Producir el primer cátodo de cobre, la primera onza de oro en un nuevo depósito minero es consecuencia de la inmensa paciencia, y el asunto se complica con las diligencias previas al descubrimiento del yacimiento: “Son lo que llamamos trabajos generativos y pueden extenderse por otros cinco años”, explica. “Por tanto, en el Perú, poner en valor un yacimiento minero puede tardar hasta 60 años”.
Hay matices: no es lo mismo un descubrimiento minero en la costa que en la selva; como el contexto político global, los requerimientos de infraestructura y logística también influyen en las posibilidades de su desarrollo. “Y los permisos, se requieren de muchos porque intervienen 19 instituciones; pedimos agilidad”, resume. La inversión en exploración minera en el país superó los S/780 millones en 2025 (rondó los S/570 millones en 2024).
El mundo es dinámico y países antes cerrados a la inversión hoy le dan la bienvenida. Es el caso del Congo, cuyos yacimientos ricos en cobre y cobalto atraen millones de dólares, o plazas misteriosas como Serbia o Pakistán, en los que se han hecho descubrimientos y se avanza en sus puestas a punto. Países más cercanos y parecidos al Perú son Argentina y Ecuador, cuyas políticas de fomento de la inversión minera han mostrado una apertura mayor. De modo que el Perú tiene más competencia que nunca, aunque, refiere Riofrío, “seguimos siendo una jurisdicción importante para la actividad minera”.
La inteligencia artificial o IA ha tenido también un impacto en la profesión geológica, pues estructura, sistematiza y sintetiza una inmensa cantidad de datos en horas o segundos. César Riofrío lo admite pero al mismo tiempo subraya que “el geólogo sigue teniendo la última palabra”.
La decimoquinta edición del Congreso Internacional de Prospectores y Exploradores (proEXPLO 2026) se llevará a cabo del 4 al 6 de mayo de 2026 en el Centro de Exposiciones Jockey, en Lima. Es organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).