Estados Unidos ha invertido más de US$ 1,000 millones en minerales críticos en toda América Latina desde enero de 2025, lo que indica un esfuerzo más decidido de Washington para asegurar el suministro de litio, cobre y tierras raras, vitales para la energía, la defensa y la tecnología avanzada.
Según un estudio del bufete de abogados White & Case, el aumento del gasto durante la segunda administración Trump refleja un cambio más amplio en la perspectiva de los gobiernos sobre la minería, donde los minerales críticos se consideran cada vez más asuntos de seguridad nacional y energética, en lugar de simplemente productos básicos vinculados a la transición energética.
Rebecca Campbell, directora global de minería y metales del bufete, y Fernando J. de la Hoz, socio de financiación de proyectos, afirman que los proyectos en Brasil y Argentina están atrayendo el interés directo de agencias estadounidenses e inversionistas a través de préstamos, participaciones accionarias y acuerdos estructurados de compraventa diseñados para canalizar la producción hacia cadenas de suministro alineadas con las de EE. UU.
Entre los acuerdos clave se incluye el préstamo de US$100 millones otorgado por el Banco Interamericano de Desarrollo a un proyecto de litio de US$2.500 millones en Argentina, mientras que en Brasil se ha informado que la Corporación Financiera de Desarrollo (CFD) está considerando invertir US$465 millones para expandir las operaciones de Serra Verde en el estado de Goiás.
Estas inversiones reflejan una clara prioridad: alinear las cadenas de suministro latinoamericanas con los objetivos estratégicos de EE. UU., garantizando que los minerales fluyan hacia cadenas de suministro, principalmente aquellas que respaldan las necesidades de manufactura y defensa de EE. UU.
Junto con el litio y las tierras raras, el cobre sigue siendo fundamental en estos cálculos estratégicos, dado su papel indispensable en las redes eléctricas, los sistemas de defensa y la electrificación a gran escala.