El Perú necesita recuperar un “pacto mínimo” basado en reglas claras, alternancia legítima y respeto a la República, planteó el presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), Darío Zegarra, quien advirtió que el país enfrenta un riesgo creciente de deterioro institucional que podría comprometer la estabilidad económica construida en las últimas dos décadas.
Durante su intervención en la Cumbre Minera Energética de Alto Nivel, realizada en el Colegio de Ingenieros del Perú, Zegarra sostuvo que la democracia no necesariamente colapsa de manera abrupta, sino que puede desgastarse progresivamente cuando se normalizan la corrupción, la improvisación y el debilitamiento de los contrapesos.
“Lo que está en juego no es una coyuntura ni un gabinete, sino la confianza en el país”, afirmó. En ese sentido, subrayó que la economía no es ajena a la crisis política. “La solidez económica no es indestructible. La confianza se construye lentamente y se destruye rápido”, remarcó.
Zegarra recordó que el Perú logró consolidar, durante los últimos veinte años, un marco macroeconómico que permitió atraer inversión, generar empleo y reducir pobreza. Sin embargo, advirtió que ese “piso de credibilidad” es frágil frente a un escenario de inestabilidad crónica.
“La economía no se sostiene sin institucionalidad”, enfatizó, al señalar que episodios prolongados de confrontación política generan fatiga moral, paralizan decisiones de inversión y erosionan la reputación del país.
Según explicó, cuando se debilitan las reglas y se relativiza el Estado de derecho, el impacto no es abstracto: se traduce en menor crecimiento, más informalidad y menos oportunidades.
El titular del IIMP hizo énfasis en la necesidad de recuperar la idea de República como principio ordenador del sistema democrático. “República es la idea de límites, de que nadie está por encima de la ley y de que las instituciones son más importantes que las personas”, sostuvo.
El dirigente gremial advirtió que la concentración de poder, el debilitamiento de los contrapesos y la primacía de lealtades políticas sobre la meritocracia crean condiciones propicias para la corrupción y el deterioro institucional, independientemente del signo ideológico del gobierno de turno.
Frente a ese escenario, planteó la necesidad de un acuerdo básico que garantice reglas previsibles y respeto a las instituciones como condición para la estabilidad económica de largo plazo.