El precio del cobre cerró la semana en US$ 5,78 por libra, con un alza marginal de 0,17% (US$ 0,01/lb) respecto al viernes anterior. Aun así, el promedio anual se ubicó en US$ 5,90 por libra; esto es, un 43,2% por sobre el promedio a la misma fecha de 2025 (US$ 4,12), informó Cochilco.
El movimiento semanal fue acotado y limitado por señales de mayor disponibilidad inmediata y un entorno financiero menos favorable. En el mercado físico, los inventarios en la LME aumentaron y en Comex se mantuvieron elevados. Además, el precio de entrega inmediata fue menor que el precio a tres meses (descuento de US$97/t), lo que indica que no hubo urgencia por asegurar metal en el corto plazo.
En el plano macroeconómico, el fortalecimiento del dólar estadounidense fue menos favorable para metales y acotó el impulso del cobre, alega la entidad chilena en su más reciente informe semanal sobre el desempeño del metal rojo. El índice dólar se ubicó en torno a 97,5 puntos, reduciendo el soporte cambiario.
El mercado ajustó expectativas de tasas tras las actas de la Reserva Federal y, en empleo, las solicitudes iniciales bajaron a 206.000 versus 225.000 esperadas, consistente con un mercado laboral resiliente. Este escenario tiende a limitar avances en metales porque fortalece el dólar, eleva el costo de mantener posiciones y reduce el apetito por riesgo.
En ese marco, la bolsa estadounidense mostró alta volatilidad: el Nasdaq ajustó valorizaciones asociadas a inteligencia artificial y las criptomonedas retrocedieron, reforzando un contexto de mayor aversión al riesgo. En geopolítica, avances en conversaciones entre Washington y Teherán presionaron el petróleo a la baja, pero mantuvieron un nivel de incertidumbre que se tradujo en mayor cautela financiera.
Desde China, el principal canal fue la demanda de corto plazo. La pausa por el Año Nuevo Lunar redujo la participación del principal consumidor y dejó al mercado más dependiente de flujos financieros, elevando la sensibilidad del precio a movimientos del dólar y del apetito por riesgo. En este contexto, predominó una demanda física más contenida en el muy corto plazo.
En consecuencia, el balance semanal combinó un alza marginal del precio con señales que limitaron un avance mayor. El desempeño estuvo dominado por inventarios elevados (descuento spot–3 meses), menor demanda por la pausa en China y un dólar más firme, asociado a expectativas de tasas en EE. UU. menos favorables para commodities.