La inteligencia artificial está moldeando cada vez más la forma en que opera BHP. Desde el apoyo a equipos para identificar nuevos yacimientos minerales hasta la gestión de grandes plantas de procesamiento y redes de transporte, la IA está dejando atrás la experimentación y se está convirtiendo en parte de las operaciones diarias en toda la cartera global de BHP.
“La IA ya no es un concepto de futuro para BHP. Forma cada vez más parte de cómo gestionamos nuestras operaciones. Nos centramos en aplicarla de forma práctica y gobernada que ayude a nuestros equipos a lograr resultados más seguros, productivos y confiables”, dijo Johan van Jaarsveld, director técnico de BHP.
La demanda de cobre y otros minerales críticos continúa creciendo, impulsada por la electrificación, la transición energética y la rápida expansión de los centros de datos y la infraestructura digital. El cobre es un material fundamental para este crecimiento: esencial para la generación, transmisión y refrigeración de energía, y cada vez más crucial para los centros de datos que sustentan la inteligencia artificial y la economía digital.
Al mismo tiempo, la puesta en marcha de nuevos suministros suele implicar largos plazos de desarrollo, entornos operativos complejos y un riesgo de ejecución significativo. Los proyectos pueden tardar muchos años en avanzar desde el descubrimiento hasta la producción, y las condiciones operativas se vuelven más desafiantes a medida que los yacimientos minerales son más profundos, más variables y más difíciles de acceder.
En este contexto, las tecnologías emergentes, incluida la IA, se utilizan cada vez más en BHP para ayudar a los equipos a gestionar la variabilidad, anticipar los problemas con mayor antelación y garantizar un rendimiento más consistente en operaciones grandes e interconectadas.
En BHP, la inteligencia artificial se aplica de forma práctica a lo largo de la cadena de valor minera: desde la ayuda para encontrar recursos hasta el apoyo a las operaciones de las plantas de procesamiento y la mejora de la fiabilidad en grandes sistemas interconectados. Estas aplicaciones están diseñadas para ayudar a los equipos a gestionar la complejidad y la variabilidad en operaciones que se ejecutan de forma continua y a gran escala.
En la exploración, la IA y la analítica avanzada se utilizan para ayudar a los geocientíficos a analizar grandes volúmenes de datos geológicos de forma más eficiente. Al revisar décadas de información histórica junto con nuevos datos, estas herramientas pueden ayudar a los equipos a identificar áreas de interés con mayor antelación y confianza.
Uno de los mayores desafíos en la minería es la variabilidad natural, en particular los cambios en el tipo y la dureza del mineral, que pueden afectar la fluidez del movimiento del material a través de una planta de procesamiento.