Sudamérica se posiciona como un actor clave en el mercado de tierras raras, insumo crítico para imanes permanentes utilizados en turbinas eólicas y motores de vehículos eléctricos, en un contexto de demanda al alza y cadenas de suministro altamente concentradas, según un estudio de KPMG.
“Sudamérica tiene la oportunidad de ser un actor principal en la cadena de valor de las tierras raras, impulsando la producción de los insumos de los componentes esenciales para la movilidad eléctrica, la energía eólica y la electrónica avanzada. Nuestra región puede evolucionar desde la exportación de concentrados minerales hacia la generación de mayor valor, mediante una extracción responsable, sostenible, acuerdos de comercialización con centros de refinación y fabricantes en el mercado internacional”, sostiene Juan Carlos Mejía, socio de auditoría y líder de ENR en KPMG en Perú.
En 2024, la oferta mundial de tierras raras alcanzó las 380.000 toneladas, con China aportando el 71% de la producción. Estados Unidos registró un total de 45.000 toneladas, mientras que Australia y Tailandia produjeron 13.000 toneladas cada uno. En la última década, el crecimiento promedio fue del 3% anual, lo que contrasta con la aceleración reciente de las tecnologías limpias.
Las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (IEA) muestran que la demanda de neodimio, disprosio, praseodimio y terbio, clave para tecnologías limpias podría multiplicarse hacia 2050, pasando de niveles actuales a un rango que depende del nivel de metas climáticas que se adopte en cada país. Este crecimiento lo empujan la eólica y la electromovilidad; de hecho, en 2024 la demanda de litio subió alrededor de 30%, mientras que níquel, cobalto, grafito y tierras raras avanzaron entre 6% y 8%.
En la región, Brasil muestra el mayor potencial, ya que cuenta con la segunda reserva de tierras raras del mundo y casi no produce, una brecha que abre espacio para invertir. En Monte Alto, en el estado de Bahía, pruebas recientes reportaron leyes muy altas, hasta 45,7% de óxidos de tierras raras, con presencia destacada de neodimio, praseodimio, disprosio y terbio. Por su parte, Argentina contabiliza 190.000 toneladas identificadas y cerca de 3,3 millones de toneladas potenciales en tierras raras, con depósitos confirmados en San Luis, Río Negro y Salta.
La región ya es un referente mundial en cobre, con Chile y el Perú a la cabeza. Además, el llamado Triángulo del Litio se encuentra en Bolivia, Argentina y Chile, países donde se concentra cerca del 65% de las reservas y aporta alrededor de un tercio de la producción global, lo que coloca a la región en el centro de la transición energética. A ello se suma Brasil, primer productor mundial de niobio y segundo en grafito, dos insumos que complementan el desarrollo de tecnologías limpias.
Si la región acelera la exploración responsable, incorpora plantas de procesamiento en origen y promueve el reciclaje con altos estándares ambientales y sociales, podrá capturar más valor, atraer inversión sostenida y crear trabajo calificado en sus propias comunidades. El siguiente paso es transformar el potencial en proyectos concretos que conecten a Perú y Sudamérica con la nueva economía de la energía limpia.