El Perú es una potencia minera; pero además es un país con millones de toneladas de relaves y desmontes acumulados durante décadas pero “lo que antes se consideró desecho hoy puede contener minerales económicamente viables gracias a nuevas tecnologías de procesamiento y precios internacionales más altos”, escribió Dante Aguilar, gerente general de Activos Mineros (Amsac), en una reciente columna.
Para el funcionario de Amsac, mientras el mundo compite por asegurar minerales estratégicos para la transición energética, el Perú mantiene inmovilizado un inventario de recursos que “podría generar inversión privada, empleo formal y recaudación tributaria; además de contribuir a la remediación ambiental”.
“Tenemos recursos ya extraídos, expuestos en superficie, con infraestructura cercana y menor riesgo geológico; y no existe un marco integral que facilite su reaprovechamiento. Desde la perspectiva económica, esto representa una ineficiencia evidente”, dijo.
El obstáculo no es tecnológico; es institucional, señala Dante Aguilar, dado que el reaprovechamiento se enfrenta a vacíos regulatorios, superposición de competencias y dudas sobre la asignación de responsabilidades ambientales. Esta incertidumbre eleva el riesgo jurídico y, como sabemos, donde hay riesgo normativo excesivo, el capital simplemente no llega.
El gerente general de Amsac propone abrir el debate sobre una Ley de Aprovechamiento de Recursos Secundarios; no como una norma sectorial ambiental, sino como una política económica moderna. “Un régimen que permita diferenciar claramente el reprocesamiento de material existente de la explotación de un nuevo yacimiento; también debería establecer reglas precisas sobre titularidad, responsabilidad ambiental futura y mecanismos obligatorios de remediación financiada con parte del valor generado”, resaltó.
Cada proyecto de reaprovechamiento activado implica inversión directa, contratación de servicios locales, dinamización de cadenas logísticas y generación de tributos; además, si parte de los ingresos se canaliza a instrumentos financieros de remediación, el Estado reduce presión sobre el gasto público destinado a pasivos ambientales.
“Un país que ordena sus reglas para transformar pasivos en capital productivo demuestra madurez institucional y la inversión responde a señales claras”, remarcó. “El Perú necesita recuperar credibilidad económica; y eso no se logra solo con estabilidad macro, sino con reformas micro que destraben proyectos concretos”.
La transición energética global abre una ventana de oportunidad; los minerales críticos no solo están en nuevas exploraciones, en muchos casos están en depósitos ya existentes que pueden reprocesarse con menor impacto territorial. Seguir tratándolos como simples residuos es una decisión costosa; reaprovecharlos bajo reglas claras es una decisión estratégica.