El precio del cobre cerró la semana en US$ 5,81 por libra, lo que representa una caída de 4,7% respecto al viernes anterior. No obstante, el promedio anual se ubicó en US$ 5,91 por libra, un 42,1% por sobre el promedio a la misma fecha de 2025 (US$ 4,16).
Según Cochilco, en su habitual análisis de fin de semana sobre el metal rojo, la semana estuvo marcada por un shock geopolítico y un cambio hacia una postura más defensiva en los mercados globales.
“En el plano estructural, el escenario de oferta sigue siendo ajustado en 2026, lo que sostiene niveles elevados de precio, pero la dinámica de corto plazo estuvo dominada por el aumento del riesgo, el alza de la energía y el repliegue de posiciones en activos cíclicos”, explicó la entidad.
En el plano macroeconómico, el factor dominante fue la escalada del conflicto con Irán y su impacto en la inflación y tasas. El petróleo subió bruscamente y los rendimientos del Tesoro repuntaron (10 años cerca de 4,04%), elevando el costo de oportunidad de mantener posiciones en commodities.
El índice dólar se fortaleció, apoyado por la demanda de refugio y por el canal energía–inflación. En paralelo, Wall Street retrocedió al inicio de la semana y aumentó la volatilidad (el índice VIX en máximos de varios meses), consistente con menor apetito por riesgo; en ese contexto, las caídas en acciones tecnológicas y criptoactivos también reforzaron los cambios de posición de los inversionistas, resume Cochilco.
Desde China, el foco estuvo en el impacto del shock externo sobre el comercio y los costos. La disrupción del transporte marítimo en el Estrecho de Ormuz elevó la incertidumbre sobre suministros y logística, con compradores asiáticos evaluando inventarios y continuidad de flujos.
Los inventarios en bolsas de metales totalizaron 1,253,000 toneladas, con un aumento semanal de 58,500 (+4,9%) y un alza anual de 484,900 (+68,8%).