El sector de minería y metales enfrenta una nueva era de imprevisibilidad, en la cual la complejidad operativa surge como el principal riesgo para 2026 a nivel global, según el estudio “Top 10 Business Risks and Opportunities” de EY.
“A nivel global, los nuevos proyectos enfrentan crecientes costos de capital (8-10%) y mayores tiempos de desarrollo (~18 años, casi el triple de lo observado en 1990)”, dice Luis Miguel López, líder del Centro de Excelencia (CoE) de Minería para EY Perú y Colombia.
Basado en las respuestas de 500 altos ejecutivos del sector a nivel mundial, los resultados muestran un giro marcado desde los temas externos y estratégicos hacia factores operativos de corto plazo que afectan la productividad y los costos. El foco en la complejidad operativa —que aparece por primera vez liderando el radar de riesgos a nivel global— evidencia la presión por mantener una producción predecible a medida que las minas se profundizan, disminuyen las leyes de mineral y aumentan los costos.
“La complejidad operativa está en el centro de atención, no solo por la incertidumbre, sino porque el sector reconoce que debe transformar las formas tradicionales de operar para mantenerse competitivo. A medida que las minas envejecen o son reemplazadas, la complejidad inevitablemente aumentará, y esto se agrava por la necesidad de controlar costos y mejorar la productividad”, señala Paul Mitchell, líder Global de Minería y Metales de EY.
En el caso específico del Perú, el primer factor de mayor preocupación para las empresas mineras está relacionado al capital; el segundo se refiere a la progresiva disminución de la ley de los yacimientos.
En torno al capital, las empresas mineras pueden estar enfocadas en problemas de corto plazo ahora, pero esto es en parte para sentar las bases de un crecimiento a largo plazo. Por tercer año consecutivo, los mineros han incrementado la asignación de capital para crecimiento mientras reducen los retornos a los accionistas. Tanto los inversionistas tradicionales como los no tradicionales respaldan este enfoque, especialmente en el caso del cobre, donde una brecha en la oferta presenta oportunidades únicas en una generación.
Por otro lado, referente a la progresiva disminución de la ley de los yacimientos, diversos proyectos en cartera presentan leyes por debajo de 0,45% de cobre e implican una creciente intensidad de capital en nuevos desarrollos. El país ha logrado sostener su producción total de cobre, priorizando inversiones para elevar la capacidad de procesamiento en sus activos. Otros riesgos y oportunidades relevantes que definirán a la minería peruana en 2026 incluyen: la geopolítica, la escasez de talento técnico especializado, la licencia para operar y la inflación de costos operacionales.
“Los líderes del sector minero están operando en un entorno más complejo que nunca. Desde la escasez de talento, pasando por las tensiones arancelarias, hasta las crecientes expectativas de sostenibilidad, la transformación ya no es opcional. Las empresas que se adapten rápidamente, integrando innovación digital, construyendo confianza con las comunidades y replanteando sus estrategias de crecimiento, marcarán el ritmo de la próxima década”, concluye Paul Mitchell.
Conoce más sobre los hallazgos del estudio global aquí: Riesgos y oportunidades para la minería y los metales en 2026 | EY – Perú.