El precio del cobre cerró la semana en US$ 5,92 la libra, lo que representa un aumento de 3,9% respecto de la semana anterior y confirma que el metal se mantiene en niveles históricamente elevados.
Este comportamiento respondió a una combinación de tensiones en la oferta, distorsiones en los flujos comerciales y factores financieros, lo que elevó la volatilidad de corto plazo y llevó al precio a nuevos máximos. Uno de los principales impulsores fue la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos. Frente a la posibilidad de que se impongan aranceles al cobre refinado en el transcurso del presente año, muchos operadores optaron por adelantar envíos hacia ese país para asegurar abastecimiento.
Este movimiento tuvo efectos inmediatos: redujo la disponibilidad de cobre en otros mercados y provocó una redistribución significativa de inventarios. Mientras las existencias en la Comex superaron las 450 mil toneladas, los inventarios en la Bolsa de Metales de Londres (LME) cayeron a niveles cercanos a 140 mil toneladas, reforzando la percepción de escasez fuera de Estados Unidos.
Durante el período, el cobre alcanzó un nuevo máximo histórico de US$ 6,02 la libra. Con este desempeño, el promedio anual se situó en US$ 5,88 la libra, lo que implica un incremento de 47,2% en comparación con el promedio observado a igual fecha de 2025, indicó Cochilco.
A estas presiones se sumaron riesgos en la oferta minera. El inicio de una huelga en la mina Mantoverde, en el norte de Chile, aumentó la preocupación por el suministro en un mercado que ya se encontraba ajustado. Además, se registraron retrasos en proyectos mineros en otras regiones, lo que redujo aún más la capacidad del mercado para absorber eventuales interrupciones.
En conjunto, la semana dejó en evidencia un mercado del cobre especialmente sensible a cualquier señal de escasez inmediata y a cambios en las expectativas comerciales.