“El desarrollo en la infraestructura está dado para poder tener una movilidad sostenible en el norte del Perú” pero existe un gran reto y es la permisología, dijo Juan Martín Castro, gerente comercial de Promigas Perú. “Entre el momento en que se toma la decisión de montar una estación de servicios a GNV o GLP, aproximadamente tenemos una duración de 20 meses hasta que logren la operación”, relató en el congreso Transporte Sostenible 2025.
En ese lapso, más de ocho meses corresponden a trámites que no son propiamente la construcción de la infraestructura. “Son tiempos muy largos, porque no es solamente que 20 meses como un número. El problema surge cuando un cliente o un transportista tiene que hacer un cambio tecnológico de su infraestructura, o un reemplazo de equipos, lo tiene que hacer ya, y si no lo hace, la próxima oportunidad será dentro de 5, 6, 7 años”, explicó el ejecutivo.
“Un proceso expedito de permisos es vital para poder dinamizar el desarrollo de infraestructura”, sentenció.
Con respecto a la tarifa nivelada, el ejecutivo de Promigas Perú sostuvo que en su empresa creen que este factor es necesario para que el crecimiento de la competitividad del país sea homogéneo. “El gas natural no cuesta lo mismo en el sur, o en Lima, o en el norte”, resaltó. “Una tarifa nivelada para el sector movilidad es relevante; creemos que el país debe desarrollarse de manera homogénea”.
Actualmente, en la zona norte del Perú, Promigas cuenta con una red de 16 estaciones, 14 de ellas a GNC, dos a GNL, y ahora, reveló Juan Martín Castro, “ya tenemos más de 30 contratos de desarrollo de estaciones que estarán en operación de aquí al 2027”. Y añadió: “Con esto hemos podido garantizar más de un 99% de disponibilidad de gas natural en toda la región. De hecho, estamos buscando poner estaciones en las plantas de los clientes para operaciones que son muy, muy de la planta”.
El transporte es uno de los mayores consumidores de energía que existe en el Perú. Muchos de los combustibles que se utilizan son altamente contaminantes, combustibles líquidos o, en muchos casos, también carbón. Pero el gas natural es “una apuesta necesaria para transitar”, dijo Juan Martín Castro.
Del total de energía consumida en el país, cerca del 43% es utilizada por el sector transporte. Y de este 43%, cerca del 20%, esa energía se consume en transporte terrestre. El resto es transporte fluvial y ferroviario.
El gas natural no solo tiene como consecuencia un mejor esquema de costos, su aporte es también significativo para la descarbonización progresiva. El gas natural emite 30% menos de gases de efecto invernadero y 90% menos de emisiones de material particulado, que al final terminan contaminando el medio ambiente.
En la zona norte del Perú, según el ejecutivo de Promigas Perú, “sabemos que están rodando cerca de 50.000 vehículos de carga pesada y un poco más de 416.000 vehículos livianos”.
El gas natural representa cerca de un 36% de ahorros versus el diésel en carga pesada y el 43% versus la gasolina, afirma Juan Martín Castro. “Estos datos nos llevan a concluir que hay un mercado con oportunidad, hay incentivos que se pueden generar hacia la migración del gas natural”, dijo.
En el país, Promigas es uno de los eslabones, pero un eslabón solo no genera un cambio importante hacia la movilidad sostenible.
Por un lado, tienen que haber estaciones de servicio, más infraestructura “porque resulta que los camiones no solamente se mueven en la zona norte”, nos recuerda el ejecutivo. Los talleres de reparación son también importantes dado que los repuestos son siempre necesarios.
Promigas cuenta con dos concesiones, Gases del Norte del Perú y Gases del Pacífico, en las zonas de Trujillo y Piura, y los atiende con diversas modalidades. Una de ellas es el GNL, que sale de Camisea, del Lote 88, es licuado en el cargadero de Shell, y luego transportado con cisternas hacia sus regasificadores o zonas de almacenamiento en Trujillo. El gas se regasifica y llega por tubería a las estaciones de servicio, o se trasvasa a tanques para ser inyectado luego como GNL directamente a los camiones.
En Gases del norte del Perú, en la región de Piura, la empresa gestiona redes interconectadas a los pozos, es decir, el gas llega directamente del pozo a las estaciones.
“No hay una sola forma de atender el mercado, esto es un reto, poder abastecer un mercado no interconectado nacional tiene unas dificultades que Promigas Perú está solucionando,
y está respondiendo para generar esa tranquilidad al transporte sostenible de gas natural, desde el sur del país hasta el norte del país”, dijo.