La minería peruana atraviesa un momento decisivo: la gestión del agua y los relaves dejó de ser un asunto operativo para convertirse en el verdadero indicador de sostenibilidad del sector. En un país marcado por contrastes hídricos extremos, la discusión ya no gira en torno a si se debe transformar la manera en que gestionamos el recurso, sino sobre cómo hacerlo con la rapidez, rigurosidad y transparencia que exige la realidad. El 5° Simposio Aguas y Relaves en Minería, realizado el 13 de marzo en Lima, fue un recordatorio de ello: un espacio donde especialistas, operadores y firmas consultoras analizaron innovaciones, riesgos y oportunidades, dejando claro que la transición hacia modelos más eficientes y seguros está en marcha.
Aunque la minería representa cerca del 2% del uso de agua dulce a nivel nacional, muy por debajo de sectores como la agricultura, su presencia en regiones donde el recurso es naturalmente limitado hace que la gestión hídrica sea un tema sensible y prioritario. Esto ha motivado un marco regulatorio más exigente, como el Decreto Supremo 006-2025-EM, que impulsa a las operaciones a fortalecer sus prácticas de recirculación, tratamiento y planificación hídrica de largo plazo.
En este contexto, los relaves han dejado de ser un subproducto inevitable para convertirse en un eje fundamental de seguridad, sostenibilidad y legitimidad social. Estándares internacionales como el GISTM exigen diseños más robustos, sistemas de monitoreo permanente y modelos de gobernanza basados en riesgo. La industria global entiende hoy que las primeras decisiones sobre ubicación, método de disposición y recuperación de agua condicionan el desempeño ambiental y operacional de un proyecto durante todo su ciclo de vida. Tecnologías como los relaves filtrados, espesados o en pasta pueden recuperar entre el 80% y el 95% del agua de proceso, reduciendo la huella hídrica y mejorando la estabilidad física de los depósitos.
La minería peruana tiene hoy un reto inmenso, pero también una oportunidad histórica: convertir la gestión del agua y los relaves en su principal ventaja competitiva.
La visión del agua también está cambiando. De verse como un insumo, está pasando a considerarse un recurso estratégico. Muchas operaciones que apuestan por economía circular logran tasas de recirculación superiores al 90%, apoyadas en sensorización, digitalización y modelos predictivos capaces de anticipar escenarios complejos y optimizar balances hídricos en tiempo real. Este enfoque técnico no solo reduce presiones sociales, sino que mejora la eficiencia operativa y la resiliencia frente a la variabilidad climática.
El Workshop de TECNIMIN – Desafíos para la Innovación: Aguas y Relaves, también desarrollado el 13 de marzo, reforzó la importancia de compartir experiencias, contrastar metodologías y construir soluciones de manera colaborativa. Allí participaron especialistas en hidrología, geotecnia, gobernanza y procesos, incluyendo profesionales de Arcadis, evidenciando que el futuro de la minería requiere miradas integradas, interdisciplinarias y basadas en datos.
Esta experiencia incorporó aprendizajes globales y enfoque de diversos especialistas para poner en claro cuáles son los desafíos que debemos tener en cuenta en cuanto a la operación, gobernanza e innovación en los depósitos de relaves. El workshop dejó como principales aportes establecer una línea de gobernanza definida y una comunicación horizontal entre los miembros responsables del depósito. La gestión del agua y optimización de este recurso fue uno de los temas principales y tocado bajo el enfoque de diversos operados y consultores exponiéndose la necesidad de optimizar el uso del agua y formas de reutilizarla. Temas actuales como el cambio climático, también fueron abordados dentro de las dinámicas realizadas tanto como para la fase de concepción, diseño de ingeniería, así como para la operación.
Esta experiencia, que combinó criterios de eficiencia hídrica, cambio climático y uso de herramientas digitales para una mejor gestión del riesgo, se vuelve especialmente valiosa en un país donde la disponibilidad hídrica es limitada y donde cada proyecto es observado con creciente rigurosidad ambiental y social.
La minería peruana tiene hoy un reto inmenso, pero también una oportunidad histórica: convertir la gestión del agua y los relaves en su principal ventaja competitiva. No se trata solo de cumplir normas, sino de construir una industria que entienda el territorio, que recupere lo que consume, que minimice riesgos y que dialogue con transparencia. Arcadis seguirá aportando a ese camino, integrando rigor técnico, estándares globales y soluciones digitales que permitan una minería más segura, eficiente y responsable.