El precio del cobre cerró la semana en US$ 5,82 por libra, con una caída de 4% respecto del viernes anterior. Aun así, el promedio anual se ubicó en US$ 5,93 por libra, lo que representa un alza de 46% respecto a la misma fecha de 2025.
“En términos de dinámica semanal, el mercado transitó desde una corrección intensa, posterior a los máximos históricos de la semana previa, hacia un rebote técnico de corta duración y, finalmente, a una fase de consolidación con sesgo bajista. El ajuste inicial respondió principalmente al desarme de posiciones especulativas y a la toma de ganancias, lo que amplificó la volatilidad”, dijo Cochilco en su más reciente análisis de fin de semana.
En el plano macroeconómico, el dólar dejó de debilitarse y se fortaleció. Este movimiento, respaldado por expectativas más altas respecto de la trayectoria de tasas de la Reserva Federal y por la atención del mercado a los datos de empleo y actividad en Estados Unidos (EE.UU.), tendió a presionar a los metales: al apreciarse la divisa, el cobre se encarece para compradores fuera de EE.UU.
Adicionalmente, episodios de mayor aversión al riesgo redujeron el apetito por posiciones largas (compras) en commodities, reforzando el sesgo correctivo de corto plazo.
“Desde China, las señales fueron mixtas. Una mejora marginal del sector manufacturero ayudó a contener el retroceso, pero la demanda física se mantuvo cauta frente a niveles de precio elevados y por la estacionalidad previa al Año Nuevo Lunar, que suele moderar las compras industriales en el muy corto plazo”, dijo Cochilco.
En paralelo, el soporte puntual provino de señales de compras para reservas estratégicas y de incentivos al almacenamiento, que sostuvieron el rebote de mitad de semana sin alterar el balance final.
El factor más persistente provino de los inventarios: el aumento de existencias en bolsas y el reacomodo logístico y de arbitraje, reforzaron la percepción de mayor disponibilidad inmediata. En consecuencia, aunque la oferta continúa enfrentando restricciones estructurales, el cierre semanal estuvo dominado por señales de enfriamiento de corto plazo y una mayor holgura táctica.
Los inventarios visibles en bolsas de metales totalizaron 964 mil toneladas, con un aumento semanal de 32,4 mil (+3,5%) y un alza anual de 522,9 mil (+29,9%).