Durante el webinar “Financiamiento del desarrollo económico de comunidades indígenas de la Amazonía peruana, a través de bonos de carbono. El caso de Turberas”, organizado por el Programa de Sostenibilidad de la SPE GAIA, Mariana Cerna, gerente general de Alive Neutral, explicó que las turberas son ecosistemas estratégicos para el financiamiento climático debido a su alta capacidad de almacenamiento de carbono, ya que concentran aproximadamente el 50% del carbono de la biomasa aérea de Perú.
Cerna señaló que en el país existen entre 5.9 y 6.27 millones de hectáreas de turberas amazónicas, lo que representa cerca del 5% del territorio nacional, con un almacenamiento estimado de 5.9 pentagramos de carbono. Estas áreas se concentran principalmente en Loreto, Ucayali y Madre de Dios, siendo Loreto el departamento con mayor stock de carbono en turberas.
En ese contexto, indicó que los proyectos de carbono en turberas funcionan bajo esquemas similares a los proyectos REDD+, donde se identifican amenazas como la deforestación y el drenaje, se implementan acciones de manejo, vigilancia y gobernanza, y se evitan emisiones de gases de efecto invernadero que luego son acreditadas como bonos de carbono. Estos bonos generan ingresos que se reinvierten en la implementación del proyecto y en acciones de conservación.
La especialista precisó que este tipo de proyectos son de largo plazo, con duraciones de entre 40 y 60 años, y que el proceso de registro y verificación puede tomar entre dos y tres años, requiriendo inversiones iniciales por parte de desarrolladores o inversionistas. Asimismo, subrayó que para su desarrollo es indispensable contar con tenencia clara del territorio, amenazas demostrables y la participación informada y voluntaria de las comunidades locales e indígenas.
Como caso de referencia, Cerna presentó un proyecto de carbono en turberas que se desarrolla en la República Democrática del Congo, en una concesión de 188 mil hectáreas, orientado a evitar la deforestación, el drenaje y la degradación de la turba, así como a mantener el ciclo hidrológico. Entre sus acciones se incluyen el control territorial, la mejora de medios de vida mediante sistemas agroforestales y el fortalecimiento de la gobernanza local.
Finalmente, afirmó que los proyectos de carbono en turberas representan una oportunidad para generar ingresos sostenibles para las comunidades, mantener el stock de carbono tanto en el suelo como en la biomasa aérea y conservar la hidrología de estos ecosistemas, aunque recalcó que se trata de iniciativas que requieren inversión, planificación de largo plazo y compromiso continuo para lograr impactos significativos.