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“Del total de empresas mineras censadas por la SNMPE, tan solo el 8,1% articulan actividades con el Gobierno central y 12,7% con los gobiernos locales”

Trabajar en la reconstrucción de la confianza en el país, construir alianzas entre los tres niveles de gobierno y lograr las metas de cara al cumplimento de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), son los retos que tiene la industria minera para mitigar los efectos del cambio climático. 

Así lo detalló Carlos Adrianzén, gerente de Seguridad, Ambiente y Sostenibilidad de UNACEM, durante su participación en Rumbo a PERUMIN “Evolución de Temas Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG) en la Minería”, organizado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) y el Comité Organizador de PERUMIN 36. 

“Es necesario tejer alianzas fuertes y sostenibles. Del total de empresas mineras censadas por la SNMPE, tan solo el 8,1% articulan actividades con el Gobierno central y 12,7% con los gobiernos locales. En ese sentido, la interrelación entre los niveles de gobierno permitirá el desarrollo de capacidades, en aras de trabajar en iniciativas coordinadas, principalmente en acciones de mitigación y adaptación”, precisó Adrianzén. 

El especialista enfatizó que, dentro de las metas trazadas en el plan de acción climática empresarial en el Perú, liderado por la SNMPE, para el cumplimiento de las NDC y los ODS, se encuentra la reducción de las emisiones de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), contribuir al incremento del uso eficiente del agua, participar activamente en la gestión del cambio climático en las regiones y contribuir a detener la deforestación o incrementar las zonas reforestadas.

“Es importante recalcar que, al margen de las metas planteadas, debemos centrarnos también en cerrar brechas sociales en las regiones mineras. La minería formal, responsable y sostenible se traduce en esto, sin embargo, es necesario tener una mano del Estado, en todos sus niveles, así como de la población y organizaciones civiles”, puntualizó Adrianzén. 

Finalmente, el especialista recalcó que los esfuerzos y contribuciones que realiza la industria minera se traducen en desarrollo a través de un efecto multiplicador. “Un claro ejemplo son los puestos de trabajo, ya que por cada empleo que brinda la minería, se generan 8 puestos indirectos adicionales, impulsado el trabajo en conjunto y generando una cadena de valor”, finalizó. 

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