Winter is comming (se viene el invierno)

Winter is comming (se viene el invierno)

Winter is Coming (se viene el invierno) es una frase hecha popular en la serie Juego de Tronos y encierra una permanente advertencia para mantenerse alertas y vigilantes por tiempos de crisis, como los que se avecinan dando ciertamente clarinadas y a las cuales no se les suele hacer caso. Explicaré por qué.

Hace unas semanas como resultado de las elecciones congresales tuvimos un gran y claro mensaje del sur del Perú. Este era el siguiente: “si no nos demuestran que el sistema funciona, patearemos el tablero el 2021”. El grupo político que ganó las elecciones congresales (y debemos dar gracias que hemos tenido este termómetro circunstancial producto del cierre del Congreso) está liderado por el antihéroe de la actualidad: Antauro Humala. Aquel que no tiene ni talento ni templanza para dirigir una nación, pero que ofrece “disciplina militar y mano dura para combatir la pobreza causada por desigualdades inducidas por grupos de poder” (sic).

Si revisamos con detenimiento las estadísticas de las elecciones, la izquierda (Unión por el Perú y Frente Amplio) han obtenido sólo el 5.45% y 2.96% respectivamente del total de electores, pero si a ello le sumamos los votos blancos y

nulos (19.44%) , interpretados como un “voto de protesta” o de “patear el tablero”, entonces tendríamos un 29.86% de “votos de protesta contra el actual sistema”. Las señales están ahí. Y ojo que no estoy contabilizando al FREPAP con su 6.75% ni a los votos perdidos por no pasar la valla electoral (25.24%).

El Covid – 19 ha llegado a nosotros como una amenaza terrible de la cual saldrá victoriosas las sociedades que se adapten a ella»

Un buen amigo mío me dio esta lectura sobre el voto del sur: “La población es pre-emergente, tiene el deseo de salir adelante, pero siente que Lima le está robando esa oportunidad. Siente que la descentralización se ha hecho al antojo de Lima, con la cancha inclinada a su favor, que Lima les envía plata cuando lo que necesitan es gestión. La verdad es gente que se siente burlada y no confía en el sistema actual.”

Si no me creen, miren otra señal: Pese al resultado de las elecciones, y habiendo tenido una alerta, la Comisión de Energía y Minas del Congreso es presidida por el partido de Antauro. Esta no debe ser una preocupación sólo del gremio y de los mineros, sino de la población en general. Pero esto no es lo único.

Visitante inesperado y desastroso

Como bien dice un antiguo refrán “las crisis generan cambios”, o como yo digo “si quieres cambios, espera o genera una crisis”. Algo que respeto de los militares -que aparentemente nunca trabajan porque las guerras ya pasaron de moda- es que siempre plantean “hipótesis de guerra”, es decir “escenarios de ataque”. Para cada hipótesis existe un plan ya escrito y que

llegado el momento sólo tiene que desencarpetarse y ejecutarse. Con el enemigo encima ya no es momento de pensar, “el que piensa pierde”, de ahí que un gran valor dentro la milicia es la disciplinay obediencia.

La pandemia del COVID-19 ha venido a reordenar las prioridades, a llevarnos a la discusión general de “¿qué es más importante, la economía o nuestra integridad?”, como sociedad hemos priorizado lo que nuestros valores han determinado que es lo más importante “nuestra salud y nuestras vidas”. La recuperación viene luego. Sin embargo, la salud de la población va atado a un elemento principal: el agua.

Pese a que en el último Censo del 2017 se determinó que casi el 85% de la población nacional tiene “servicio de agua” (conexión) vemos que la gran mayoría tiene agua 2~3 horas/día, con lo que no se puede desarrollar una adecuada cultura de sanidad (“lávate las manos”). Es irónico e injusto: “tienen conexión física (tuberías), pero no tienenagua”. Ello podría explicar la resistencia de la población para pagar un recibo mensual de agua de S/ 10 pero total disposición para pagar por el servicio telefonía celular S/ 30. Es seguro que si este último servicio otorgara señal 2~3 horas al día, el usuario tampoco quisiera pagarlo.

El Covid – 19 ha llegado a nosotros como una amenaza terrible de la cual saldrá victoriosas las sociedades que se adapten a ella. Charles Darwin nunca dijo que “las especies más fuertes son las que sobreviven”, sino que el espíritu de su reflexión se basa en que dadas las infinitas variaciones aleatorias por efectos de la evolución, aquellas especies que tengan la mayor capacidad de adaptación mutua ante los cambios serán las que transmitan sus genes a las siguientes generaciones. Este pequeño detalle puede ser la clave para impulsarnos en la crisis. No pensar sólo en “protegernos” ni “ser más fuertes”, sino en “adaptarnos a la presencia del COVID-19 que llegó para quedarse”, y el próximo año a lo mejor tendremos el COVID-20 y debemos desarrollar alguna otra estrategia para enfrentar los cambios.

A lo mejor la respuesta que debemos tener NO ES la de una cuarentena permanente, sino la de reflexionar sobre nuestros hábitos de socialización, de higiene y limpieza, de movilización, de compras, de contactar e interactuar con nuestros seres queridos, de mostrarle el mundo a nuestros hijos, de método para hacer que las cosas sucedan (trabajo, estudio, producción, etc) y en este escenario tiene un papel crucial el sector minero, veamos por qué.

Estrategia social minera

Minería es la caja del Estado, en primer lugar el sector debe ingeniarse la forma de generar un blindaje sanitario para empezar a producir. Como es intensiva en capital, requiere de mucha menos gente para producir la misma cantidad (y aún más) que cualquier otro sector de la economía. Además los centros de producción cuentan con características de aislamiento que los convierten en candidatos ideales para sostener la producción del país. Los próximos dos meses (abril y mayo 2020), la recaudación tributaria va a tener un gran golpe. Si la minería estuviese produciendo el zurdazo pegaría menos.

Asimismo, puede eventualmente establecerse un anillo sanitario (perímetro de seguridad) similar al que se tienen actualmente en las granjas de aves o viveros, donde, todo el que ingresa o sale tiene que desinfectarse para evitar el tránsito de patógenos a otros ambientes. Tengamos en cuenta que, a lo largo de la historia, siempre los costos se han incrementado, pero felizmente la productividad lo ha hecho a un ritmo más veloz, así que se puede establecer un break even económico donde estas medidas son adecuadas.

Existen dos ideas que circulan en redes:

  1. Pasaporte digital basado en QR, el mismo que combinado con herramientas de geolocalización puede dar una pista probabilística si hemos o no hemos estado en contacto con población infectada.
  2. Pasar por un tamizaje rápido de pruebas PCR (moleculares que detectan el virus, no los antígenos) al interior de una operación minera donde sólo entra quien está limpio, así se mantiene la unidad minera estéril.

Pero además hay otras tareas. Se tiene que pensar que “si estamos haciendo las cosas de la misma manera que antes de la cuarentena, entonces no hemos aprendido nada”, no ha adaptado los cambios y no ha aprovechado la crisis. Nuestro driver debe ser cambiar todo, cambiar desde la organización, la planificación, la dirección, y el control de todas las actividades que generen valor. Aquí algunas ideas:

  1. Promover el uso del Cobre como bactericida/ antiviral en toda institución de acceso público, empezando por hospitales, locales estatales, servicios sanitarios, etc. Está demostrado que el cobre metálico es efectivo. #NuestroCobreNosProtege.
  2. Sustituir las fuentes de agua en la sierra para dotar de mayores horas de servicio, en lugar de usar fuentes superficiales que se pueden ensuciar o son susceptibles a suciedad por lluvias, usar agua subterránea que ya se encuentra filtrada por la naturaleza y por ende tiene menos costos de potabilización y mayor confiabilidad. Inclusive aquí tenemos una gran oportunidad los mineros pues podríamos empezar las campañas de exploración brindando fuentes de agua subterránea que en paralelo con obtener paz social se acompaña a la población en la obtención de bienestar no monetario.
  3. Incorporar uso de “equipos de ventilación descartables”. Aquí tenemos una gran debilidad pues en la fase más crítica de la enfermedad si no hay respirador el paciente tiene altas probabilidades de morir. Los respiradores de “alta gama” cuestan alrededor de 25,000 US$, y uno de “baja gama” (descartable) puede costar 250 US$ (100 veces menos), el problema es que hasta hoy no existe autorización local para su uso clínico. Es época de pensar en que lo perfecto es enemigo de lo bueno y que estamos en una guerra donde todos tenemos que apoyar.
  4. Optimizar gastos estatales. Es momento de ahorrar, la recaudación tributaria ha caído, para que tengan una idea, durante la cuarentena se ha reducido la demanda eléctrica en 50%. Las sedes deben integrarse, deben hacer entre ellas benchmark de costos y optimizar, maximizar digitalización, optimizar uso de inmuebles, etc.

 

Hacer que el sistema funcione

Pero más allá de los cambios en temas de producción y de sanidad que se puedan plantear se encuentran los temas de fondo. Aquellos que tengan impacto en la vida de la población y que no continúen atizando la idea de que el sistema no funciona o que es necesario “patear el tablero”. Una propuesta que lanzo es la posibilidad de replicar el mecanismo de “Iniciativa Privada” que existe en la Ley de Obras por Impuestos (OxI), para hacerla extensiva también a los PIPs (Proyectos de Inversión Pública) contratados mediante la Ley de Contrataciones del Estado.

El mecanismo consistiría en que los privados financien PIPs por Iniciativa Privada, renunciando así al 30% de Adelanto que otorga la Ley de Contrataciones del Estado. Es decir 100% financiados por el Privado desde el comienzo. De esta forma se pueden desarrollar proyectos de varios sectores en simultáneo en áreas geográficas estratégicas (donde se requiera Demostrar que el Sistema Funciona), es decir, donde sea geopolíticamente necesario.

La gran ventaja es que con esto le damos velocidad a la ejecución de PIPs. La desventaja podría ser el riesgo financiero, pero acá tenemos todos que poner el hombro. Al igual que en OxI los pagos serían a partir del tercer mes, ya sea en efectivo o vía CIPRLes usados en OxI o mediante Certificados de Avance de Obra negociables en la Bolsa de Valores de Lima.

Otra propuesta más

Recientemente se hizo ya público algo que se rumoreaba desde diciembre del 2019, y es que la Bolsa de Valores de Lima puede perder su categoría de “mercado emergente” a “mercado frontera”, básicamente por falta de tamaño. En paralelo se ha abierto un debate nacional sobre la utilidad pública de las AFP. Aquí una salida para ambas, y es incorporar progresivamente al sector minero a la BVL. Es decir, proyectos de conocida, certificada y validada alta rentabilidad como Antamina, Yanacocha, Quellaveco, Lagunas Norte, etc. Tengan un porcentaje mínimo circulante en la BVL de modo que le brinden liquidez y capitalización. De paso que se inyecta rentabilidad financiera a fondos de AFP, para quienes quieran que sus fondos se inviertan justamente en instrumentos rentables locales, también se da la posibilidad a los pensionistas a comprometerse con el desarrollo del propio sector minero, o incluso generar formas de participación e inversión directa de las zonas de influencia, involucrándolas. De esta manera se logran sinergias locales entre población y minería. Demás está decir en que la capitalización individual dentro de un sistema de AFP no tiene por qué ser monetaria, o valores (lo que ha llevado a la distorsión del mecanismo), sino también en bienes raíces.

Contra el reloj

No nos olvidemos que nos quedan 12 meses para “demostrar que el sistema funciona”, y eso no se hace llamando un servicio de emergencia encabezado por una sola persona, sino realizando un esfuerzo conjunto y coordinado. Con Humala ya vimos la bala rozarnos la oreja. Si gana Antauro no se qué podría pasar, pero se trata de una posibilidad que el sur no descarta.

Si en realidad somos un País Minero, hagamos que la Minería sea Para Todos.

Este artículo aparece en la edición N° 76 de la revista Energiminas.

Autor: Carlos Rosas (diseno.capeco@gmail.com)