Visión de una minería como motor de reactivación económica

Visión de una minería como motor de reactivación económica

Por Fiorella Rivera Madariaga, socia de Innova Project Consulting y especialista en estrategias de negociación y consulta previa.

En un contexto incierto como el que estamos viviendo, con una crisis sanitaria que aún persiste y que ha golpeado de forma dura nuestra economía, uno de los motores que tiene la responsabilidad de impulsar el desarrollo de toda la cadena de valor, la generación de empleo y la dinamización de economías locales, es la minería.

De manera que destacamos a las inversiones mineras como una porción muy relevante en la economía peruana, ya que a través de la exploración, explotación de recursos y la construcción de proyectos se presentan oportunidades potenciales de empleo directo para los trabajadores locales; asimismo, habrá demanda de trabajadores de la industria extractiva para bienes y servicios locales, especialmente en los sectores de suministro de comida, hoteles y demás. 

Recientemente hemos escuchado que el Ministerio de Energía y Minas prevé que la inversión minera en el 2020 será de US$ 4,800 millones (-22.03% comparado con el 2019). Los proyectos que sustentan una parte relevante de esa inversión son los proyectos en fase de construcción Quellaveco, Mina Justa, Ampliación Toromocho y Ampliación Santa María, los tres primeros aportaron aproximadamente el 40% de la inversión ejecutada en el 2019.

Ahora bien, cuando se habla de inversiones mineras en el Perú, existen tres grandes grupos que la conforman: proyectos en desarrollo (mina nueva), expansión de mina existente sobre una huella operativa y extensión de vida de una mina que ya existe; la diferencia entre cada grupo se encuentra principalmente en los tiempos necesarios para su ejecución.

Uno de los proyectos más importantes, a nivel de inversiones, es Yanacocha Sulfuros (US$ 2,100 millones), el cual es un proyecto de cobre y oro que permitirá incrementar la vida de la mina. De acuerdo a recientes declaraciones brindadas por el viceministro de Minas, Jaime Gálvez, el proyecto se encuentra a la espera de la decisión del directorio de la empresa Newmont para que pueda iniciar su construcción el próximo 2021.

Otra inversión relevante es el proyecto de plata Corani (US$ 579 millones) que ya cuenta con su autorización ambiental, autorización de plan de minado y concesión de beneficio aprobados. Gracias a la recuperación del precio de la plata en el mercado internacional, la empresa estaría por cerrar el financiamiento del proyecto en las próximas semanas, este proyecto se encuentra en un contexto social favorable en donde se ha trabajado de forma conjunta con autoridades y comunidades en la región de Puno, lo que nos recuerda cuán importante es construir espacios de diálogo entre el Estado, la población local y empresas a fin de  impulsar la transparencia y acceso a información relacionado con los riesgos socio-ambientales, así como las expectativas de beneficios socio-económicas, y entender la visión  del futuro que tienen las comunidades y suministrar proyectos que tengan en cuenta esta visión.

Por otro lado, se encuentra el proyecto Optimización Inmaculada en Ayacucho (US$ 136 millones), el cual requiere obtener la aprobación de su segunda modificación del estudio de impacto ambiental que actualmente se encuentra en evaluación. Esperemos que la autoridad competente pueda otorgar la autorización ambiental de forma oportuna a fin de que se desarrolle el proyecto según lo programado.

En cuanto al proyecto de cobre Integración Coroccohuayco ubicado en Cusco (US$ 590 millones) y el proyecto aurífero San Gabriel en Moquegua (US$ 431 millones), ambos se encuentran en proceso de consulta previa con las comunidades originarias del ámbito de influencia. En ambos casos será interesante ver su desarrollo, teniendo en cuenta el tiempo que tarda el proceso de consulta previa y el relacionamiento con empresa y pueblos indígenas. Al respecto, es de señalar que lo principal para todos los procedimientos de consulta previa del sector minero es poder mejorar los tiempos de identificación de pueblos indígenas y de identificación de afectación de derechos colectivos.

Existen grandes oportunidades de desarrollo integral en el país, especialmente en las regiones donde se ejecutan los proyectos mineros por tener el potencial de generar beneficios, a través del empleo y de la demanda de bienes y servicios. Ciertamente, los efectos que genera el desarrollo minero –a través de una serie de mecanismos económicos y políticos– tienen el potencial de impactar positivamente las formas y los medios de vida de los pobladores locales, aún antes de iniciar su construcción y operación. 

En muchas ocasiones, el manejo de percepciones ha sido dejado en manos de una relación directa entre empresa y poblaciones locales, cuando también es necesaria la intervención del Estado para promover, planificar y monitorear formas de desarrollo social, ambiental y económica; a ello se agrega la representatividad y la calidad del relacionamiento entre Estado, empresas y poblaciones locales que permita compartir la visión de una minería que destaque como una actividad inclusiva, ambientalmente sostenible e importante motor de reactivación económica.

Autor: Energiminas (info@prensagrupo.com)