Un estudio de  factibilidad avanza en Buenaventura

Un estudio de factibilidad avanza en Buenaventura

San Gabriel, el principal proyecto greenfield de la minera peruana, está ubicado en Moquegua.

Víctor Gobitz, en su última aparición como CEO de Compañía de Minas Buenaventura, durante una conferencia sobre el desempeño de la empresa en la primera mitad del año, reveló que, al final de agosto, Buenaventura tendrá un nuevo estándar sanitario y aplicará pruebas moleculares para poder alcanzar “la capacidad total de nuestras operaciones” y seguir apostando por la exploración en Orcopampa, pues el fin de la empresa es extender la vida del yacimiento, actualmente poco significativo entre los activos de la compañía.

Ahora bien, el proyecto greenfield más avanzado en Buenaventura es sin duda San Gabriel, yacimiento de oro situado en la región de Moquegua, cuyos estudios de factibilidad deberán culminar este año, o al menos eso espera la compañía, además de avanzar con el proceso de consulta previa, en manos del Gobierno peruano. Tras estos trámites, Buenaventura iniciará la documentación para obtener los permisos de construcción. Internamente, en la organización proyectan que obtendrán el permiso a mediados de 2021 y empezarán la producción en 2022.  Según reveló Gobitz Colchado, el estudio de factibilidad de San Gabriel se encuentra avanzado en un 30%, mientras que el informe técnico económico está en evaluación.

Buenaventura sostiene que este plan minero requerirá una inversión que oscilará entre los US$370 y los US$430 millones y todo hace prever que será Ausenco la constructora del proyecto. San Gabriel tiene aprobado el estudio de impacto ambiental necesario para su desarrollo, además de haber firmado acuerdos con las comunidades. Será una mina subterránea y en su fase inicial procesará 3.000 toneladas de mineral por día. San Gabriel es un proyecto que cuenta con infraestructura previa. Se localiza en la localidad de Uchuña, en Moquegua. La empresa espera que San Gabriel alcance la fase de construcción en 2021. Buenaventura también estudia la posibilidad de dotarla de una planta solar. 

Con todo, el proyecto metalúrgico Río Seco espera contar con su estudio de factibilidad para fines de este año. Este proyecto -recordó Gobitz- tiene la intención de desbloquear un valor significativo de la cartera de cobre de Buenaventura. La planta de Río Seco nació por la necesidad de la minera de remover el manganeso en sus minerales  para convertirlo en un producto químico de excelente calidad, agregándole valor al concentrado de plata de su unidad minera Uchucchacua. Y ahora la compañía avanza en la inclusión de nuevos procesos de ingeniería y químicos para aprovechar sus valiosos activos de cobre. En febrero, Víctor Gobitz comunicó que luego de haber “actualizado” el plan piloto, planeaban avanzar con los procesos metalúrgicos y los estudios de ingeniería. 

Reveló en ese entonces el ejecutivo que contrataron los servicios de la empresa Hatch, con sede en Ontario, para “validar el proceso metalúrgico” y a la estadounidense Samuel Engineering para el diseño de ingeniería. Con el proyecto metalúrgico en Río Seco, Buenaventura quiere remover el contenido de arsénico presente en sus concentrados de cobre provenientes esencialmente de El Brocal, pues le quita valor de mercado.

Río Seco es el resultado de una investigación de más 40 años. La planta se encuentra ubicada en Pampa Jaguay, de la Comunidad Lomeras de Huaral, provincia de Huaral, departamento de Lima. Actualmente Río Seco lixivia concentrado de plomo y plata altos en manganeso (25%) con ácido sulfúrico, pero su futuro está ligado también al cobre.

Otro plan minero en Buenaventura con grandes posibilidades de cristalizar es el proyecto Trapiche, que ha completado su etapa de prefactibilidad y en la empresa esperaban completar su Estudio de Impacto Ambiental (EIA) en el primer trimestre de 2021. 

En una primera etapa, y como la mayoría de empresas, Buenaventura dependió de las pruebas serológicas o rápidas, y ahora han optado por utilizar además pruebas moleculares o PRC, que ahora sí están disponibles. Han concluido las negociaciones con un laboratorio. Estas pruebas serán utilizadas incluso antes de que los trabajadores sean transportados a las operaciones y también dentro de ellas. Pero con respecto a la producción, dijo Gobitz Colchado, “la compañía continúa mejorando su plan de minería actual para enfocarse en áreas de alta ley mientras mantenemos nuestro enfoque en los esfuerzos de exploración y reducción de costos”.

Días antes de la aparición de la pandemia en el país, en abril la empresa concluyó la refinanciación de un préstamo sindicado. El vencimiento de la nueva línea de crédito se ha establecido para un nuevo préstamo a cinco años con un período de gracia de 30 meses, con cuotas semestrales a partir de octubre de 2022. El programa de mejora de cuellos de botella de la Compañía continuó progresando; el enfoque del programa serán las unidades mineras de Tambomayo y Uchucchacua, para superar la tormenta perfecta.

Con la incertidumbre global, aparece la imprecisión local. Leandro Garcia, el nuevo gerente general y el reemplazo de Víctor Gobitz, que aceptó un nuevo reto profesional en Antamina, en una de sus intervenciones frente a los inversionistas, el 31 de julio, sostuvo que la empresa evalúa actualmente los dividendos que terminarán pagando a sus accionistas “en los siguientes meses”. “Creemos en nuestra responsabilidad hacia los inversores, y queremos seguir trabajando tan duro como lo hemos estado haciendo con el liderazgo de Victor”, dijo Roque Benavides, presidente de directorio de Buenaventura, y quien espera que, pasada la crisis del coronavirus, la empresa recupere y hasta supere sus estimados de producción con los proyectos en camino.

Autor: Energiminas (info@prensagrupo.com)