Opinión | Tras la estela del derrame

Opinión | Tras la estela del derrame

Por José Luis Ágreda de la Rosa

Jefe del área legal y representante legal de Sapet Development Perú

Mucha agua ha corrido debajo del puente (en este caso, contaminada con hidrocarburos) y como era de esperarse, los principales actores involucrados, Repsol YPF S.A. y la Marina de Guerra del Perú, intentan deslindar responsables en la peor catástrofe ambiental en la actividad de hidrocarburos en el Perú de la cual se tenga registro hasta la fecha. Si bien el contexto de los eventos es de conocimiento público, con fecha 24 de enero, diez días calendario de ocurrido el mismo, de acuerdo al OEFA, el área contaminada por efecto del derrame de petróleo equivaldría a más de mil quinientos campos oficiales de fútbol.

La empresa involucrada (Refinería La Pampilla S.A.A., administrada por Repsol YPF S.A.) señaló en un comienzo que no era responsable del derrame de hidrocarburos porque no fue alertada oportunamente por la Marina de Guerra del Perú respecto a las repercusiones que tendría en el litoral peruano el tsunami ocurrido el quince de enero en el país de Tonga como consecuencia de una erupción volcánica submarina, por lo que el “oleaje anómalo” que sufrió el litoral peruano, y no advertido previamente por la Marina de Guerra del Perú como canal oficial del Estado, sería un fenómeno marítimo imprevisible que habría producido la rotura de los mecanismos de descarga de petróleo en su terminal portuario.

De acuerdo a las manifestaciones del personal de dicha empresa, este oleaje anómalo, al no haber sido advertido oportunamente por la Marina, generó un evento impredecible, irresistible e insuperable, por lo que estarían ante un caso fortuito que los liberaría de cualquier responsabilidad respecto a los seis mil barriles de hidrocarburos vertidos en el mar peruano que hasta el 23 de enero, de acuerdo a reportes del OEFA, ha contaminado 180 hectáreas del componente suelo (franja de playa – litoral) y 713 hectáreas de mar (componente agua).

En ese sentido, cabe preguntarse hasta qué punto lo argumentado por la compañía tendría asidero legal en las eventuales acciones legales (civiles, penales y administrativas) de las que será pasible en los próximos días en calidad de demandado, imputado y administrado, teniendo en cuenta que su argumento medular sería la rotura del nexo causal del daño ocasionado por el derrame, debido a un caso fortuito que superó cualquier capacidad de reacción de parte de la empresa.

¿Qué significa esto?, en otras palabras, las normas legales vinculantes a la actividad desempeñada por Repsol YPF S.A. en su refinería, como por ejemplo, el artículo 144 de la Ley 28611 (Ley general del ambiente), establece que la responsabilidad por ocasionar daños ambientales como consecuencia del ejercicio de una actividad ambientalmente riesgosa o peligrosa, es objetiva, es decir, se configura independientemente de la existencia del dolo, culpa o negligencia de su autor, estando este obligado a reparar los daños ocasionados y a asumir todos los costos que se deriven las medidas de prevención, mitigación y los que correspondan a una justa y equitativa indemnización, así como también a asumir los costos de la recuperación del ambiente afectado y la ejecución de las medidas necesarias para mitigar los efectos del daño y evitar que este se vuelva a producir.

Teniendo en cuenta que los componentes afectados (flora, fauna y población ubicada en las áreas de influencia directa e indirecta y sus actividades económicas para subsistir) no tienen precedente en la historia de nuestro país, es bastante probable que los costos en dinero que la empresa debería asumir también alcanzarían sumas sin precedentes hasta la fecha, a menos que la empresa rompa el nexo causal que generó el daño, tal cómo lo estipulan las normas legales en el código civil peruano y en la regulación que las entidades fiscalizadoras administrativas del Estado (como el Osinergmin en materia de la seguridad de las instalaciones y el Oefa en materias ambientales) reconocen al caso fortuito y la fuerza mayor como causal eximente de responsabilidad.

Sin embargo, ¿hasta que punto es razonable argumentar dicho supuesto? Más aún, si las normas legales vinculantes a la actividad realizada por Repsol, que por la misma naturaleza es riesgosa y peligrosa, lo obligan a contar con planes de contingencia (actualizados) que le permitan dar una respuesta inmediata, oportuna y suficiente ante cualquier evento que pueda generar impactos ambientales negativos significativos, incluso con regulaciones técnicas establecidas tanto en el reglamento de protección ambiental en las actividades de hidrocarburos, el reglamento  de seguridad para el transporte de hidrocarburos como en el reglamento de transporte de hidrocarburos por ductos que requieren la instalación de sistemas de automatización que justamente contengan derrames de hidrocarburos y emitan alarmas lo suficientemente rápidas cómo para que el personal encargado de dar las primeras respuestas de contención lo hagan oportunamente.

Si Repsol YPF S.A. pretendiera eludir el pago de las indemnizaciones por los daños ocasionados por el derrame deberá demostrar con evidencias debidamente comprobadas dos supuestos independientes entre sí:

1) Que, en efecto, al momento de la descarga de hidrocarburos, la empresa Repsol YPF S.A. no fue advertida por la Marina de Guerra del Perú y/o de quien haga sus veces, del arribo de un oleaje anómalo que hizo insuperable cualquier esfuerzo razonable para contenerlo, a tal punto de que cualquier otra compañía en su lugar hubiese tenido el mismo destino respecto de los daños generados por dicho oleaje en sus estructuras portuarias.

2) Que, dicho oleaje anómalo hubiese sido de tal magnitud y duración que incluso hizo materialmente imposible activar el plan de contingencias de la empresa y que este pueda contener el derrame, haciéndolo inevitable en los más de seis mil barriles de hidrocarburos que oficialmente se tiene registro hasta el momento.

¿Podrá Repsol demostrar con evidencias irrefutables dichos supuestos? ¿Más aún si en sus primeros reportes indicaron que la cantidad vertida al mar fue menor a un barril y que en los muelles restantes sigan operando sin mayores contratiempos? Esta historia recién empieza.

Autor: Energiminas (info@prensagrupo.com)