Los avances (y las tareas pendientes) que nos dejó el PERÚ ENERGÍA 2018

Los avances (y las tareas pendientes) que nos dejó el PERÚ ENERGÍA 2018

Por Carlos Gonzales Ávila, gerente general de Enerconsult

Este año, el día de Hidrocarburos del PERÚ ENERGÍA, ha sido, sin duda, diferente a de las ediciones anteriores. Esta vez, el PERÚ ENERGÍA se realizó cuando la Comisión de Energía y Minas ya había aprobado el Proyecto de Ley que modifica la Ley Orgánica de Hidrocarburos, con lo que se iniciaba – ahora sí, en serio – el camino a la reactivación de nuestro alicaído sector petrolero. El primer paso ha sido dado.

Insisto, es el momento de revisar la LEY DE CANON, específicamente la del canon de hidrocarburos.

Específicamente, la Comisión de Energía y Minas aprobó el Dictamen que acumula varios proyectos que modifican la Ley 26221 (Ley Orgánica de Hidrocarburos) y la Ley 26225 (Ley de Organización y Funciones de PERUPETRO).Si se extrapola al Pleno, la votación de la Comisión, se puede pronosticar que en breve contaremos con una renovada Ley Orgánica de Hidrocarburos y un nuevo PERUPETRO, con otra denominación: Agencia Peruana de Hidrocarburos.

Como lo he comentado muchas veces, soy partidario de que los contratos se extiendan hasta el «límite económico». Entiendo, sin embargo, que lo aprobado por la Comisión es un punto medio, que evidentemente es mejor que lo tenemos ahora. En efecto, el proyecto aprobado, i) homologa los plazos de petróleo y gas y ii) permite una prórroga de 20 años. Las precisiones introducidas en la Ley sobre regalías me parecen muy convenientes: es coherente que PERUPETRO esté facultado para modificar las regalías, atendiendo obviamente a razones técnicas y económicas. También estoy completamente de acuerdo con que se precise un tratamiento de regalías especiales para operaciones no convencionales, incluyendo los casos de producción reducida y marcadamente declinante; así como los casos de petróleo pesado y horizontes profundos.

Otra modificación muy importante es liberar a PERUPETRO del pago del canon, función que hizo que alguien interpretara que como Perupetro pagaba el canon, la regalía no podía ser menor al canon (18.75%). Con la aprobación de la modificación, ya no se podrá usar el canon como argumento o pretexto, para mantener regalías altas.

PERUPETRO, a través de su presidente Seferino Yesquén, expuso sus planes para reactivar las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en el Perú, identificando para ello tres ejes estratégicos que incentivarán las alicaídas inversiones en el «upstream».

El primer eje que propone es maximizar la recuperación económica de campos en actual explotación. Para tal efecto, PERUPETRO ha manifestado su disposición para revisar las variables que dificultan el desarrollo de más inversiones. Sin duda, esta es una forma petrolera de ver los problemas petroleros.

Para comenzar, la revisión de esas variables permitirán explicar primero y corregir después, por qué hay más de 4,500 pozos entre ATA y cerrados, que no producen por razones económicas, teniendo petróleo técnicamente recuperable.

Esperamos que con la implementación de este primer eje, la denominada Producción Básica (que no es otra cosa que las recuperación de las reservas probadas desarrolladas), reciba también un tratamiento especial en materia de regalías para viabilizar la explotación de parte de los hidrocarburos que migraron de «reservas probadas» a «recursos» por la caída del precio y la declinación de la producción.

El segundo pilar estratégico de PERUPETRO tiene como objetivo resolver las contingencias que impiden que en lotes exploratorios en los que ya se descubrió hidrocarburos se inicie su extracción comercial. Son varios lotes en los que se ha descubierto petróleo y todavía no inician su producción, tres de ellos suscritos el siglo pasado.

El tercer y último punto importante: incentivar la exploración por hidrocarburos, de modo que se reponga las reservas que estamos consumiendo. El Perú cuenta con algo más de 400 millones de barriles de reservas probadas de petróleo; es decir, según la relación «reservas/producción», tendríamos reservas para poco más de 4 años. 
Es importante sin duda atraer inversionistas y adjudicar más lotes para exploración,  pero más importante aún es evitar que se sigan devolviendo lotes ya adjudicados. En todo el mundo se hacen esfuerzos para atraer inversiones y evitar la devolución de lotes. Como en otras latitudes, acá también podríamos aplicar la postergación de obligaciones o traslado de las mismas.

Si a los tres ejes de PERUPETRO le sumamos i) la modificación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, ii) la subsecuente modificación de sus reglamentos; iii) la adecuación del Modelo de Contrato a la nueva LEY y iv) la reorganización y fortalecimiento de PERUPETRO,  por supuesto que tenemos razones para estar optimistas. 

Por supuesto, no podemos tapar el sol con un dedo. La realidad, mejor que nadie, explica por qué una parte de la comunidad no simpatiza con la exploración y explotación de hidrocarburos en el Perú. Lo paradójico y preocupante es que hay oposición, tanto en zonas en las que se va a explorar, como en zonas en las que ya hay producción petrolera.

Lo que pasa con Talara podría explicar esta resistencia a las actividades petroleras. En efecto, es imperdonable que Talara, con más de 100 años de explotación petrolera y una producción acumulada superior a los 1,500 millones de barriles de petróleo, sea una ciudad atrasada y con serios problemas en sus servicios públicos básicos. Ahora bien, irresponsable afirmar que la actividad petrolera no ha aportado ni aporta ingresos al país.

Por el contrario, la explotación petrolera le representa al Estado importantes ingresos tanto por regalías como por impuestos directos e indirectos. Hasta antes del desplome del precio del crudo (2014), el canon de Piura superaba los US$300 millones anuales.El gran problema ha sido – sin duda -la desidia gubernamental.No es pues un problema ni de los operadores, ni de Petroperú ni de PERUPETRO. El problema es la falta de presencia del Estado, traducida fundamentalmente en inversiones sociales.

¿Cuál sería la actitud de los pescadores – por ejemplo – si con los fondos del canon petrolero, se invierte en la cadena de frío? ¿Acaso los pescadores no verían a la actividad petrolera con simpatía, si gracias al canon contaran con vías de acceso, terminales pesqueros, plantas de refrigeración, muelles?

El rechazo de los pescadores, como el de otros «stakeholders» se puede revertir reconciliando la actividad petrolera con la comunidad vía una eficiente utilización del canon y un adecuado programa de comunicación desde el Estado.Insisto, es el momento de revisar la LEY DE CANON, específicamente la del canon de hidrocarburos.

Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)