La fiesta de los metales

La fiesta de los metales

A PROPÓSITO DEL DÉCIMO TERCER SIMPOSIUM DEL ORO Y LA PLATA, ESTE ES UN ARTÍCULO PUBLICADO A INICIOS DE ESTE AÑO Y SOLO SE HACE UNA PREGUNTA: ¿RETORNAN LOS TIEMPOS DE LOS HOT COMMODITIES?

Por Jean Piere Fernández

El mundo atraviesa un ciclo alcista de los metales, tanto los básicos como los preciosos. El alza del precio de los metales, con prudencia desde el 2016 y con más intensidad desde la mitad del segundo semestre del 2017, ha aligerado la carga de pasivos de varias relevantes empresas mineras y reanimado el deseo de los inversionistas por respaldarse en los metales.

Freeport-McMoRan, la accionista principal de Sociedad Minera Cerro Verde, redujo su deuda en US$3,000 millones; Hochschild Mining, gracias al incremento del precio de los metales preciosos, en mayor medida en el oro, ha mejorado su posición financiera al recortar en casi la mitad su deuda total, pasando de los US$180 millones a los US$97 millones. Antamina, controlada por Glencore y BHP Billiton principalmente, con un olfato envidiable, duplicó su producción de zinc en el 2017 y, de ese modo, ha sacado ventaja del alza en modo cohete del metal, cuya tonelada a tres meses cotiza por encima de los US$3,400 (en enero del 2016, la tonelada de zinc se comerciaba a poco más de US$1,500).

El consenso general conjetura que el cobre tendrá un desempeño fuerte en el 2018  y en los años posteriores. El mundo se urbaniza,  y para urbanizarse debe necesariamente cuprificarse.

El aumento de los precios del cobre ha trastocado para bien los planes de producción de empresas como Anglo American, cuyo

rendimiento del metal rojo cerró el 2017 con un aumento del 5% y con la posibilidad de intensificarlo si decide por fin dar el decisivo paso de invertir US$1,500 millones en la mina Quellaveco.

Otra empresa que surfea la ola del cobre es BHP Billiton, con sus operaciones en Escondida (Chile), en sociedad con Rio Tinto. En tanto que Las Bambas, de MMG, ya es una de las diez minas de cobre más grandes del mundo en términos de producción. Las Bambas completó en el 2017 su primer año en producción,  superando las 450,000 toneladas de concentrados de cobre.

La buena situación de los metales, incluso, ha dado nueva vida a proyectos que se creían olvidados en Chile. Con un cobre arriba de los US$3 la libra, en el país vecino se habla con más frecuencia de la posibilidad de que proyectos mineros por más de US$15,000 millones en conjunto, de empresas de la talla de  Goldcorp Inc. y Barrick Gold Corp., Capstone Mining Corp., Antofagasta Plc y Teck Resources,  revivan este año. Así las cosas, ¿la tendencia al alza de los metales continuará?

Estrellas

La noción de que los commodities son las estrellas de la inversión para posiciones tanto de corto como de largo plazo está muy extendida. En una entrevista para CNBC, Jeffrey Gundlach, presidente ejecutivo de DoubleLine, adujo que la inversión en productos básicos, entre ellos el petróleo y los metales básicos y preciosos, era la mejor estrategia que podría adoptar un inversionista para este año.

El consenso general conjetura que el cobre tendrá un desempeño fuerte en el 2018  y en los años posteriores. El mundo se urbaniza,  y para urbanizarse debe necesariamente cuprificarse. El planeta se descarboniza, y para lograrlo debe echar mano del cobre. Los autos eléctricos necesitan tres  o cuatro veces más cobre que un vehículo tradicional. La urbanización necesita electrificarse, y el cobre es uno de los mejores conductores.

El planeta necesita cobre, pero las existencias del metal son menores, y pocos los grandes proyectos cupríferos encaminados y prestos a comenzar sus operaciones. Uno de ellos es el proyecto Panamá de First Quantum, que ha pospuesto su inversión en Haquira, un proyecto minero ubicado en la región peruana de Apurímac.

El cobre comenzó el 2017 con un precio de US$2.6 la libra, para luego tocar un piso de US$2.5 la libra y luego despegar como un cohete a los US$3.2 hasta diciembre del año pasado. Si hacemos memoria, a finales del 2015 la libra de cobre cotizaba por debajo de los US$2, y las consecuencias en los ánimos de los inversores se hicieron sentir, pues no arriesgaron su dinero en países como el Perú. La inversión privada se resintió.

¿Qué pasará con el oro en el 2018? El oro es actualmente un “bull market”. Lo viene siendo no recientemente sino desde el 2015, tras cuatro años de “corrección”. El año pasado cerró con un precio 11% mayor al del 2016 y para este no sería una sorpresa si supera los US$1,450 la onza.

Los metales preciosos, para muchos inversionistas, son  el refugio al que recurren tras detectar en el aroma de la atmósfera un desastre financiero. Y cuando el precio del oro está al alza, lo está también el de la plata. El metal con la correlación más marcada con la del oro es el de la plata. La plata se mueve casi de la misma forma que el oro, pero de una forma más pronunciada. Cuando se gana con el oro, se puede ganar más aún con la plata, pero el caso contrario es también posible.

Los principales países consumidores de oro son China y la India. Y nadie puede saber de antemano qué suceso político, social o económico podría cambiar las mejores y más precisas predicciones. Diversas publicaciones de laboratorios de ideas y consultoras, que suelen pronosticar un precio tanto para el mejor como el peor escenario posible, sitúan la onza de oro entre los US$1,200 y los US$1,600.

Son muchos los factores que podrían influir en el precio del oro y de refilón en el de la plata. Más que el desempeño del mercado de lujo, lo que más hace mella en el negocio es generalmente el aspecto geopolítico. El oro podría despedir el año en US$1.500 si se calienta el conflicto entre los EE UU y Corea del Norte u Oriente Medio, o si una inflación desmesurada e incontrolable acontece en alguna economía relevante. El oro es casi siempre un refugio.

En el último reporte del Consejo Mundial del Oro se deja constancia de que la demanda de oro cayó 9% en el tercer trimestre, hasta las 950 toneladas, y con esta la demanda de joyas, que retrocedió también aunque en menor medida.

Una encuesta de Bloomberg a 38 profesionales del mercado muestra una diferencia de US$700 entre las previsiones de precios más optimistas y las más pesimistas este año. La estimación mediana de US$ 1,290 la onza para finales del 2018 presenta muy pocos cambios frente a los niveles actuales.

Los traders con cierta inclinación por la plata llaman a este el “metal del diablo”. Su precio suele ser más impredecible que el del oro. El mercado de la plata es mucho más pequeño que el del oro y de allí que las posibilidades de manipular el mercado sean mayores.

Por lo pronto, la onza de oro ha superado los US$1,300 y dos productoras gigantes del metal, Newmont Mining y Barrick Gold, han anunciado que producirán en el 2018 entre 4.9 y 5.4 millones onzas de oro la primera y 4.8 y 5.3 millones de onzas la segunda. Con el alza del oro, las acciones de Newmont el año pasado cerraron 10% arriba. Las de Barrick cayeron 15% debido a la amenaza del gobierno de Tanzania de una sanción millonaria por “exportar el oro ilegalmente”.

El commodity que peor panorama parece tener es el mineral de hierro. Su precio, indica el Banco Mundial, podría caer hasta 10% en el 2018 y subir el del zinc, níquel y plomo debido a su esperada escasez en el mercado. Por supuesto, el desempeño de los metales puede ser débil si el consumo de China no supera las expectativas, o si sus autoridades deciden flexibilizar las restricciones ambientales.

El empujón eléctrico

¿Por qué se eleva el precio del cobre? ¿Cuáles son los fundamentos de este suceso? La explicación tiene que ver con el mayor comprador de metales, China, cuya política ambiental la obliga a cerrar fábricas y operaciones, conduciendo al mundo a una inevitable escasez de metales. La economía china se expandirá, siempre según el FMI, 6.6% en el 2018 y 6.4% en el 2019. Si antes el 10% del consumo mundial recaía en manos del país asiático, hoy supera el 50% de la producción mundial.

Los traders con cierta inclinación por la plata llaman a este el “metal del diablo”. Su precio suele ser más impredecible que el del oro.

El precio de los metales se ha incrementado en cinco de los seis últimos trimestres debido al continuo apetito de los sectores manufactura e infraestructura en China.

La explicación también la encontramos en la tecnología disruptiva de los vehículos eléctricos. Los autos eléctricos no son solo una buena idea sino una inevitable realidad, y las políticas para impulsar su uso, en muchos países con mercados sólidos y sanos, con un consumo interno en auge, premian a los fabricantes y comercializadores de autos eléctricos y castigan a los que aún se apoyan en tecnología basada en los carburantes. 

Ciudades como Barcelona, París, Londres y California, y países enteros como China han anunciado que desde determinado año, pasado el 2020, solo permitirán circular por sus autopistas y calles autos eléctricos o híbridos.

Los trazos del futuro de la industria del automóvil aún son tenues pero cada vez es más claro que su forma final es el de la electrificación. Las empresas que buscan sobrevivir en los negocios intentan siempre adelantarse a los sucesos, que equivale a lanzar una moneda al aire. BMW no tiene certeza alguna de cómo se comportará el mundo y los políticos en un par de años. Pero tampoco pretende esperar a saberlo

Si los hechos acontecen como los imaginan, para el 2025 la necesidad de cobre de la firma de autos de lujo alemana será de 62,000 toneladas (20,000 toneladas más que en la actualidad), cuando empiece realmente a colocar sus autos eléctricos en los mercados del mundo. En BMW están convencidos de que el cobre desempeñará un papel “aún más importante en el futuro” para la compañía teutona, que busca asegurarse los suministros.

 “El cobre es y sigue siendo una materia prima muy importante en la industria automotriz”, aseveró  el director de estrategias de Compras y Red de Proveedores del Grupo BMW, Thomas Thym, en un comunicado de la casa matriz.

La Unión Europea, China y Estados Unidos, han impuesto a todos los fabricantes un límite de emisiones de CO2 (gas a efecto invernadero). A partir del 2021, la media de emisiones de CO2 de los modelos vendidos por un mismo fabricante no podrá superar los 95 g/km. Todas las grandes marcas de automóviles saben que si no se reinventan perderán su posición de poder en los mercados. Es una carrera contra el tiempo. La decisión de BMW de agenciarse cobre para los próximos años es inteligente e imitable. En su misma dirección van otras tantas fabricantes de autos como Toyota, Audi y Mercedes Benz. Ninguna está dispuesta a dejar una porción de mercado.

En parte, la posibilidad de un mundo descarbonizado está en manos de los metales. Un estudio del Banco Mundial (“The Growing Role of Minerals and Metals for a Low-Carbon Future”) señala que la masificación de tecnologías como la solar, eólica y de baterías eléctricas necesitará de las tierras raras y de metales como el cobre, el litio, el aluminio, la plata, el níquel, el plomo y el zinc. Un mundo en camino a la descarbonización urge de estos metales.

¿Y sabe qué países jugarán un rol clave para salvar el mundo? El organismo multilateral sostiene que la salud de planeta será mejorada con la producción minera de metales básicos y preciosos de países como Perú, Chile y Bolivia, que proporcionarán cobre y litio; Brasil que suministrará hierro y bauxita, y todo el sur africano, desde donde se extraerá manganeso, platino y cromo principalmente. El níquel provendrá en su mayoría de Indonesia, Malasia y Filipinas.

La revolución de los coches enchufables, para gigantes de las materias primas como Glencore, será una realidad.  La enorme empresa suiza avisó al mundo que la demanda de metales básicos irá al alza en los próximos años.

“Anticipamos que para el 2030, la demanda de metales como cobre, cobalto y níquel se incrementará dramáticamente, en línea con las ventas de vehículos eléctricos”, señaló la gigante Glencore en un reciente tuit corporativo.

El anuncio de Glencore, que tiene el control de la minera Volcan, es confirmado por cada proyección seria de venta de autos eléctricos en el futuro. El número de coches enchufables aumentará de 1.2 millones en el 2015 a aproximadamente 100 millones para el 2035, el 6% de la flota mundial para ese entonces.

Solo para el 2020, pronostica Glencore, la demanda de cobre debido a los autos eléctricos aumentará en 390,000 toneladas finas, y la de níquel se expandirá en 85,000 toneladas finas y en 24,000 las de cobalto. Los vehículos eléctricos son “una fuerza disruptiva”, admite la empresa.

Según data del banco de inversión Goldman Sachs, la demanda de crudo caerá continuamente y en simultáneo las ventas de coches enchufables aumentarán sumariamente. El banco de inversión pronostica que el 60% de las ventas de autos eléctricos serán realizadas en China, uno de los dos países que emite más gases de efecto invernadero en la actualidad. La revolución de los autos eléctricos es tan verdadera y acaso imparable, que hasta las  grandes empresas petroleras —desde la francesa Total a la holandesa Shell, desde la británica BP la estadounidense Exxon Mobil— admiten que llegará.

El mundo

Otro relevante motivo es el crecimiento económico mundial. En el último foro económico, en la ciudad de Davos, Suiza, el Fondo Monetario Internacional presentó sus últimas previsiones actualizadas para la creación de riqueza en el plantea. Un 3.9% se expandirá la producción mundial este y el próximo año, pronosticó la directora de la organización global, Christine Lagarde. Tirarán del tren del mundo principalmente tres economías, la de EEUU, la japonesa y china.

Chile es el mayor productor de cobre del mundo, y lo seguirá siendo por mucho tiempo. Y su Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) elevó su proyección del precio del metal rojo para el 2018 de US$2.95 a US$3.06 la libra.

Sergio Hernández, vicepresidente de la entidad, proyectó además que el precio del cobre para el 2019 trepará hasta los US$3.11 la libra. ¿Cuáles son los fundamentos subyacentes a esta siempre delicada proyección de precios? La institución se basa en la oferta mundial del metal. Solo dos megaproyectos iniciarán operaciones pronto (uno de First Quantum  y otro de Rio Tinto). A este hecho, Hernández agrega un nuevo motivo: la posibilidad de un déficit  de cobre en los mercados por las recientes medidas chinas para la importación de chatarra de cobre y las más estrictas leyes ambientales en el país asiático.

Un riesgo latente adicional y que podría limitar la oferta de metal rojo lo constituyen las negociaciones entre las empresas productoras y los trabajadores tanto en Chile como en el Perú. En otras palabras, los siempre probables paros y huelgas.

El precio al alza del cobre reactivará muchos proyectos mineros en el próximo decenio. Uno de ellos, al menos en nuestro territorio, es Quellaveco. Otro es Mina Justa, de Marcobre y un tercero es Michiquillay.

La producción mundial de cobre aumentará en 3,9% en el 2018. Diversas organizaciones calculan que la demanda del metal en China  aumentará a un ritmo de 2% anual, llegando hasta los 12.1 millones de toneladas en este año y a 12.3 millones de toneladas en el 2019. Pero el consumo del metal es también positivo si se excluye de la ecuación a China. En un escenario como el esbozado, destaca la demanda de los países europeos y la India por más cobre.

John Baffes, economista del Banco Mundial, sostiene que el 2018 será el año en el que los precios de los commodities industriales, tanto de energía como  de los metales, se estabilizarán y llegarán a un punto de equilibrio luego de más de un lustro. Los commodities industriales tocaron fondo en el 2011.

¿Qué hechos tienen influencia en el precio de estos? Baffes señala que una de las más importantes tendencias es la evolución de la industria del gas de esquisto en los EE UU y el relevante rol de China como consumidor de metales básicos y preciosos.

EE UU quiere posicionarse como el productor dominante en el mercado del petróleo. Su producción actual, según datos oficiales, está a la par de la rusa y la saudí. En suma, estos tres países moldearán el precio mundial de este mercado tan volátil. Libia, Nigeria y Venezuela no son precisamente ejemplos de países con estabilidad jurídica y de coherencia mercantil.

En realidad, el camino que tomará el precio del crudo estará más claro cuando en marzo los países de la OPEC decidan si prolongan el recorte de producción o no. Baffes sostiene que si la OPEC falla en renovar el acuerdo los precios del petróleo caerán. Para el 2018 se espera que el precio del gas natural escale 3% y retroceda el del carbón por las limitaciones ambientales en China.

Carlos Arteta, economista jefe del Banco Mundial, sostiene que “el crecimiento mundial se aceleró al 3 % en  el 2017” y que para este año “se prevé un repunte del crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo”.

Desde Barclays aseveran que no les sorprende el desempeño de metales en el 2017, dado que muchos de estos están directamente vinculados a la salud de la economía global. El cobre es vital para el cableado en casas y autos, el zinc para galvanizar acero y el plomo es esencial para las baterías. La construcción moderna sin estos metales es casi imposible.

Datos del Grupo Internacional de Estudio sobre el Cobre y del Grupo Internacional de Estudio sobre el Zinc y el Plomo reafirman lo que muchos analistas vienen diciendo desde mediados del año pasado: el mundo se dirige a un déficit en el suministro de metales básicos. Las grandes minas de zinc están cerrando y los grandes proyectos de cobre están dormidos. Ambos grupos predicen que la producción de cobre, zinc y plomo no aumentará sobremanera durante el 2018. En tanto, las perspectivas para el cobre, el aluminio y en menor medida el plomo son mejores por la esperada demanda de más vehículos en China y la India.

No está de más poner un ojo en el desempeño del níquel, metal también correlacionado con los autos eléctricos. El níquel es producido en Colombia y en mayor medida en Indonesia. En Filipinas los depósitos permanecen cerrados pero existen altas probabilidades de que el gobierno de ese país decida ponerlas a funcionar.

Los desafíos de la minería peruana

Los desafíos de la minería peruana para este año son ampliamente conocidos pero es necesario repasarlos. Los proyectos de ampliación suman poco más de US$5,000 millones. Entre ellos contamos el de Toromocho, Shougang y Las Bambas. En total, unos 15 proyectos cuentan con el EIA aprobado y cierto avance en su desarrollo. Un total de US$16,100 millones suman estas inversiones. En cambio, los proyectos mineros cuyo EIA está en evaluación son solo el 1% y su monto no supera los US$600 millones.

Ahora bien, el grueso de proyectos que el país debe impulsar —allí el desafío—son los que están en etapa de exploración. Estos suman más de US$25,000 millones, y con los precios de los metales al alza, la puesta en marcha de muchos de ellos gana relevancia.

Para impulsar la minería en el país se debe antes definir las reglas de juego. Las inversiones no llegarán si antes no se concluye con el asunto de las cabeceras de cuenca, que el Estado reconoce como “zonas ambientalmente vulnerables” en las que “se originan los cursos de agua de una red hidrográfica”. Con todo, este asunto es peliagudo debido a que en la legislación internacional no existe una definición de cabeceras de cuenca.

Los accidentes mortales en el sector minero son también un reto. Cuando aumenta el precio de los metales, aumenta también la ambición por elevar más la producción y a un ritmo parecido se incrementan los accidentes mortales. Basta con examinar la data del Ministerio de Energía y Minas, y la Sunafil para comprobar que existe una correlación directa entre el aumento del precio de los metales y el incremento de los accidentes mortales.

El alza del precio del cobre, el zinc y otros es una buena noticia para la industria, y también una oportunidad para mejorar los sistemas de seguridad dentro de las operaciones mineras.

Con todo, más proyectos mineros de calidad mundial necesitan también personal preparado y altamente productivo. No se puede pretender sacar a flote millonarios proyectos sin contar antes con riqueza laboral ni paz social. Así como personal calificado también se necesita, y de una vez por todas, comunicar efectivamente los beneficios de la minería a las poblaciones circundantes, y entender que el beneficio económico de la empresa no puede desligarse del beneficio a la sociedad adyacente.

Las comunidades cercanas a los proyectos no son  estorbos sino oportunidades. Las comunidades son también valiosos activos para las empresas mineras responsables. Los otros grandes desafíos son la formalización minera y la transformación digital de las operaciones.

Con los cambios de la industria automotriz llegan las modificaciones en la minería. Una de las más importantes y que serán tendencia es la del consumo de metales “verdes”, en cuyo proceso de producción se haya utilizado la tecnología más noble con el medio ambiente. Un paso hacia esa dirección se ha dado recientemente en Chile entre cuatro inmensas empresas: Codelco, Mitsui, Nexans y BMW.

Estas cuatro han formado una cadena entre productora, comercializadora, fabricante de productos terminados y fabricante de productos para el consumidor final. Más cadenas de valor como esta se formarán con el paso de los años siempre y cuando la industria de los vehículos eléctricos acapare más participación de mercado.

*Este informe apareció en la edición 60 de la revista Energiminas.

Autor: Jean Pierre Fernandez (jpfernandez@prensagrupo.com)