El mundo está cambiando y en la minería debemos aprovechar la oportunidad

El mundo está cambiando y en la minería debemos aprovechar la oportunidad

Por Mauricio Andonie (Wood A&C Senior Expert Intelligent Mining) y Raul E. Hanna (Wood A&C VP Operations Latin America)

Luego de la actual coyuntura, la industria minera no será igual. Las organizaciones deberán transformarse, y para no dejar pasar la oportunidad se requiere un nuevo enfoque que tenga en cuenta los elementos necesarios para capturar el verdadero valor de la inversión en tecnología. La innovación, la tecnología y la transformación digital son las llaves del futuro.

Entonces, se requiere integrar la tecnología con la cultura organizacional. Y para ello se debe centrar el enfoque en un cambio de paradigma. La industria está convencida de ser más digital, pero la tendencia de «digitalizar las operaciones» no es lo mismo que «transformación digital», lo cual es lo más recomendado. Debemos adecuarnos y orientarnos hacia la transformación de la organización para poder capturar el beneficio completo de la inversión en tecnología.

Minería inteligente implica una «transformación digital» de la organización y de cómo hacemos las cosas en la industria. Es un cambio más profundo que implementar tecnologías, y radica en pensar desde un paradigma diferente al actual.

La tecnología permite ahorros en inversión. Utilizar la tecnología para disminuir los costos de inversión y operación en cualquier proyecto se logra a través de un diseño que incorpore la tecnología desde su inicio con nuevos paradigmas y técnicas de implementación modernas.

El objetivo que planteamos es incrementar la contribución de valor a los proyectos, y esto lo hacemos aplicando un diseño de minería inteligente bien implementado para conseguir reducir los costos de Capex y Opex, aumentar la recuperación y bajar la variabilidad, asegurando ante todo una operación eficiente. 

Esto es demostrable hasta con ejemplos simples. Uno de estos es que todo diseño moderno, para cumplir con el criterio de responsabilidad social, debe contemplar incorporar «eficiencia energética» y «optimizar el consumo de recursos» como el agua. La respuesta a este criterio es aplicar tecnología con nuevos conceptos, y desde allí reducir los costos de inversión de los proyectos haciendo un diseño orientado a optimizar el uso de los recursos.

El nuevo modelo del que hablamos implica diseñar mejor, desde un enfoque diferente, no sólo usando energías verdes para cumplir con la responsabilidad social, sino hacer mejor uso de las herramientas y los recursos. No se trata de hacer más de lo mismo y esperar resultados diferentes.

Con tecnología reducimos costos. En la operación es más tangible cómo la tecnología ha impactado positivamente en los costos. Pero aún estamos lejos de capturar el valor de la tecnología que se alcanza a conseguir en otras industrias. La diferencia y la dificultad yacen en la cultura, en que las personas asimilemos este concepto y lo apliquemos.

Y para que seamos capaces de alcanzar los beneficios que las actuales tecnologías y las que están por venir pueden darnos, debe iniciarse la aplicación desde el diseño y hasta la implementación para que las personas sean quienes utilicen las herramientas para su beneficio y el de la organización.

¿Cómo debería ser el nuevo modelo?

Nuestra visión de la «minería del futuro» es autónoma, analítica, integrada, multiproceso y predictiva. A modo de analogía, pensamos en el Rover Curiosity, un equipo autónomo de la NASA que puede operar en Marte con las características mencionadas e inteligentemente. Y si la tecnología permitió una solución como esta para explorar territorio marciano, significa que contamos con los elementos para que los apliquemos a la minería.  

El cambio está en involucrar a las personas en el concepto, para que el diseño sea integral, esta es la clave para que la digitalización sea eficiente y efectiva. 

El modelo debe considerar, además, desde el diseño de la instrumentación, una configuración integrada y transversal (atravesando todas las áreas) de forma que logre romper o evitar los silos que hoy son comunes entre procesos en la minería. Es decir, la información debe ser transversal a los procesos e integradora.

El cambio que proponemos es diseñar diferente, no sólo considerando la automatización como un concepto a sumar al proceso, sino la tecnología como parte componente del proceso, pensada desde las necesidades del negocio, la rentabilidad de la inversión y traducida luego en los drivers de la empresa: rendimiento, recuperación, costos operativos, salud y seguridad ocupacional.

La industria necesita cambiar el paradigma

Para hablar de innovación y aprovechar la tecnología, la industria necesita cambiar de paradigmas y pensar en forma diferente. Así como sucedió con la pandemia que nos obligó a operar diferente, adoptando teletrabajo, si hablamos de innovación en la industria, no podemos seguir haciendo más de lo mismo en una industria que opera bajo los mismos procesos desde hace décadas.

La mirada debe estar en una evolución hacia una gestión integrada del negocio. Es la visión que debemos compartir como el ideal para una transformación digital. Una visión que está por encima de implementación de un conjunto de herramientas o incluso un centro de operación integrado o remotizar, y pretende adoptar tanto el cambio tecnológico como el cultural. 

Para capturar el valor de la tecnología y obtener rentabilidad del uso de esta, la visión además incluye una mirada transversal de todo lo que involucra el proceso minero. La diferencia radica en el proceso de toma de decisión, basado en información confiable y un trabajo colaborativo, que permite decisiones con información analizada, y con variables no sólo internas, sino también externas como son las de proveedores, financieras y de mercado. 

El cambio de paradigma no está en la tecnología, sino en la transformación de la organización. Es por ello por lo que hablamos de una «transformación digital» y no de solo digitalizar operaciones.

Autor: Energiminas (info@prensagrupo.com)