Descifrando la Agenda 2030: oportunidades para la gran minería

Descifrando la Agenda 2030: oportunidades para la gran minería

Por Luis Francisco Thais, experto en Gestión Estratégica y Desarrollo Sostenible. Síguelo en @luisfthais

La Agenda Global de Desarrollo 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han generado un entusiasmo sin paralelo dentro del sector privado en Perú y en el mundo. Su implementación concierne directamente al sector minero dadas sus interacciones con comunidades, territorios y características operativas. Hoy son varias las empresas del sector que visibilizan a los ODS en sus informes de desempeño social, sostenibilidad y reportes anuales. Si bien han encontrado en la Agenda 2030 una narrativa común para suscribir muchas de sus iniciativas sociales y ambientales, existen oportunidades concretas para que las empresas y proyectos mineros puedan acelerar sus compromisos con los ODS. Para ello es fundamental afinar la comprensión sobre los principios que subyacen a la Agenda 2030.

  1. Los ODS son un llamado urgente a la acción

La Agenda 2030 y los ODS surgen de un acuerdo global de 193 países basada en un proceso altamente consultivo y erigido sobre una larga trayectoria de debates científicos, consultas intergubernamentales, convenciones y acuerdos globales sobre cambio climático, biodiversidad, desarrollo sostenible y reducción de la pobreza.  

A partir de este ejercicio, el principal mensaje de la Agenda 2030 asume que el futuro de la humanidad y del planeta está en riesgo existencial a menos de que se aceleren cambios transformacionales en las tres dimensiones del desarrollo sostenible (económica, social y ambiental) que impactan a las personas, la prosperidad de las naciones, la conservación del planeta y la anhelada paz. De no propiciarse estos cambios, la humanidad correrá el peligro de “degradar de manera irreversible los sistemas naturales” que sustentan la vida en el planeta. 

Luis Francisco Thais.

La urgencia de la Agenda 2030 no sólo se ve plasmada en un discurso cada vez más firme y enérgico por parte de la comunidad internacional para contrarrestar los embates del cambio climático y los impactos de la múltiples caras de la desigualdad, sino también en la implementación de los compromisos que más de un centenar de países están asumiendo para precipitar su transformación hacia sociedades más sostenibles y verdes a través de la implementación de convenios globales que logren la neutralidad climática (emisiones netas de carbono cero) al 2050, la neutralidad en la degradación de los suelos, la conservación de la diversidad biológica, la gestión integrada de recursos hídricos, el fortalecimiento del estado de derecho, entre muchas otras convenciones.  

Cabe decir que estos compromisos serán potenciados durante las próximas conferencias globales a realizarse el 2021, entre las cuales destacan la Cumbre para la Biodiversidad “Un Solo Planeta” (Enero 2021), la Cumbre de Adaptación al Cambio Climático (Enero 2021), la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP 26 (Noviembre 2021), la Conferencia sobre la Seguridad Hídrica y el Cambio Climático, la 15 Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad COP 15 (May 2021). 

  1. La implementación de los ODS compete directamente al Sector Privado 

La Agenda 2030 contó con una nutrida participación del sector privado. Más de 1,500 empresas proporcionaron insumos a través de sus membrecías en el Pacto Global de las Naciones Unidas y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD por sus siglas en inglés). Los ODS reconocen que “la actividad empresarial, la inversión y la innovación privadas son los grandes motores de la productividad, el crecimiento económico inclusivo y la creación de empleo”. En este contexto, los países firmantes de la Agenda 2030 alientan a “las grandes empresas y las empresas transnacionales, a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes”, exhortando además a que “aprovechen su creatividad e innovación” para coadyuvar a resolver los desafíos relacionados con el Desarrollo Sostenible. 

Desde la perspectiva empresarial, el caso de negocios para sumarse a la Agenda 2030 es poderoso ya que el avance de los ODS resulta fundamental para estabilizar sociedades y mercados generando nuevas oportunidades de negocios y, al mismo tiempo, permite mejorar el valor de la sostenibilidad empresarial ayudando a comunicar con mayor consistencia el impacto y desempeño de la empresa y fortalecer así las relaciones con los diferentes stakeholders. Otro beneficio directo y no de menor relevancia, es el incremento en su capacidad para informarse e intercambiar conocimientos sobre las nuevas tendencias, políticas y normativas supranacionales de desarrollo sostenible y sus potenciales impactos sobre la actividad y el sector.  

Las prioridades de la cooperación bilateral y multilateral ejercerán presión sobre los países para acelerar sus compromisos de sostenibilidad.

Muchas empresas mineras así lo han entendido y han asumido grandes compromisos para acelerar sus aportes a la Agenda 2030.  Por ejemplo, BHP, Anglo American y Fortescue Metals trabajan ya sobre decisiones estratégicas para lograr que sus operaciones sean 100% carbono neutral al 2040, mientras que Rio Tinto y Glencore al 2050. Codelco por su parte se comprometió recientemente a reducir en un 70% sus emisiones de carbono, en un 60% el consumo de aguas continentales, y a reciclar el 65% de sus residuos industriales para el 2030. 

  1. La Cadena de Valor y los ODS 

Es importante celebrar que algunas empresas mineras en el Perú vinculen sus inversiones sociales con los ODS. Una revisión aleatoria de los informes de sostenibilidad del 2019 de diez (10) empresas pertenecientes a la Gran Minería, muestra la tendencia a incorporar importantes esfuerzos por suscribir las inversiones sociales con los ODS en áreas de desarrollo económico y social (ODS 1, 8 y 10), seguridad alimentaria y lucha contra la anemia (ODS 2), mejoramiento al acceso y calidad de la salud (ODS 3), educación (ODS 4), y agua y saneamiento (ODS 6), e inversiones en infraestructuras críticas para el desarrollo (ODS 9).  

Sin embargo, en el plano ambiental, y a pesar de que la gran mayoría de empresas mineras priorizan la gestión integral de recursos hídricos (ODS 6), la eficiencia energética (ODS 7), la gestión de residuos (ODS 12), la reducción de emisiones (ODS 13), y en menor medida la protección de la biodiversidad (ODS 15), el número que vincula sus políticas ambientales con los ODS en los informes de sostenibilidad es bastante menor.  

Considerando que la mayoría de los proyectos mineros cuentan con certificados ISO en áreas de gestión de calidad (9000), gestión ambiental (14000), gestión energética (50001), seguridad ocupacional (45001), entre otros; el sector se encuentra óptimamente posicionado para poner en valor y anclar sus esfuerzos continuos por fortalecer sus cadenas de valor y la excelencia operativa con la Agenda 2030.  Dado que es justamente en la gestión de la cadena de valor y la excelencia operativa donde suelen concentrarse gran parte de los procesos empresariales de toma de decisión, innovación, investigación, y planificación estratégica en aras de ser más eficientes, productivas y competitivas. Y es allí, donde mayor capacidad y voluntad existe para potenciar las externalidades positivas y, al mismo tiempo, mitigar aquellas externalidades negativas asociadas a la cadena de valor. 

Por ejemplo, prácticamente todas las empresas del sector han sumado grandes esfuerzos en  la implementación de estrategias en diversificación de sus fuentes energéticas, (ODS 7),  promoción y uso de energías renovables (ODS 13), disminución de residuos, efluentes y emisiones (ODS 6, 7, 12 y 15), gestión integral y eficiente de los recursos hídricos (ODS 6), mejoras en las políticas de salud y seguridad ocupacional (ODS 3), y promoción de una mayor igualdad de oportunidades y condiciones laborales para las mujeres trabajadoras (ODS 5).  

  1. Las Metas e Indicadores: La Sustancia detrás de los ODS

A partir de la información contenida en los Informes de Sostenibilidad revisados en la muestra para este artículo, ninguna empresa de la Gran Minería ha establecido hasta el momento compromisos, metas o reportado avances sobre alguno de los indicadores de los ODS, limitando las acciones del sector a relacionar sus programas y acciones de inversión social y gestión ambiental con los ODS.  

Si bien este es un primer paso en la dirección correcta, un salto cualitativo y necesario consistiría en establecer compromisos y metas concretas para aquellos ODS que las empresas decidan priorizar, incorporando los indicadores pertinentes y anunciando públicamente los desafíos que decidan asumir. Ello implica generar una agenda compartida y más amplia de sostenibilidad que pone en valor los objetivos internos trazados por la empresa, estableciendo benchmarks con indicadores reconocidos y legitimados globalmente. Esto permitiría a la empresa anclar sus compromisos dentro de sus cadenas de valor y desarrollar los mecanismos de reporte necesario para comunicar con mayor facilidad e impacto su desempeño a partir de metas consensuadas. Es en este sentido que SDG Compass publicó “La Brújula de los ODS” como una herramienta de orientación detallada sobre los pasos a seguir para anclar las estrategias y cadenas de valor corporativas con los ODS.  

Muchas empresas mineras así lo han entendido y han asumido grandes compromisos para acelerar sus aportes a la Agenda 2030.

  1. Las alianzas: el gran diferenciador

La implementación exitosa de los compromisos y metas ODS establecidos por las empresas requiere como paso previo la generación y consolidación de alianzas multi-actor (ODS17) ya que permiten trabajar en el marco de una narrativa común.  Como también sumar los esfuerzos, recursos, capacidades, tecnologías y conocimientos necesarios para asegurar el logro de las metas establecidas. Ello otorgará, además, mayor visibilidad, credibilidad y sostenibilidad a los procesos y resultados.  En este sentido, los ODS definen un marco de acción y narrativa común que ayudará a las empresas a establecer compromisos y comunicar de manera más efectiva sus resultados, facilitando así la creación de alianzas más sólidas con gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y otros actores de interés.

Reflexiones Finales 

La implementación de la Agenda 2030 -aunada a los convenios internacionales que la sustentan- irá incrementando de manera progresiva las medidas que deberán asumir los países para cumplir con sus compromisos hacia el Desarrollo Sostenible.  Si bien quedan tan solo nueve (9) años para implementar la Agenda 2030, el 2021 vislumbra el inicio de un nuevo reacomodo del sistema internacional con una agenda de cooperación robustecida, anclada en áreas de cambio climático, una recuperación económica post-covid “verde”, y la aceleración de la transición energética. 

Sin duda, las prioridades de la cooperación bilateral y multilateral ejercerán presión sobre los países para acelerar sus compromisos de sostenibilidad (neutralidad climática, diversidad biológica, protección de recursos hídricos y marítimos, etc.), conllevando, además, a un nuevo ciclo de políticas públicas, normativas e incentivos financieros para promover un mayor alineamiento del sector privado con la Agenda 2030. 

De igual manera, la agenda post-2030 será mucho más ambiciosa y muy probablemente imponga compromisos que serán de obligatoriedad para los Estados y las diferentes industrias en el marco de los esfuerzos globales para adaptarse al cambio climático y proteger la biodiversidad.  Es por ello, que aquellas empresas que decidan hoy fortalecer sus operaciones en línea con los ODS estarán mejor posicionadas para afrontar las exigencias en materia ambiental y social que tenderán a acelerarse en los próximos años. 

Autor: Energiminas (info@prensagrupo.com)