Ángeles y demonios: el plan económico del partido Juntos por el Perú con respecto a las extractivas

Ángeles y demonios: el plan económico del partido Juntos por el Perú con respecto a las extractivas

Juntos por el Perú es uno de los partidos que, a la fecha, es el que más arriba está en las encuestas entre los partidos de izquierda. Porque en el Perú no hay una izquierda sino varias izquierdas. Su candidata presidencial, Verónika Mendoza, ha concedido diversas entrevistas a distintos medios para comunicar su plan de gobierno e intentar deshacerse de esa imagen de partido en contra de la inversión privada que, alegan, es un estigma reforzado por sus enemigos políticos.  “La diferencia con las otras propuestas es que nosotros planteamos reglas de juego claras. Queremos un Estado que pueda planificar el desarrollo nacional para que no tengamos proyectos de inversión que se definen bajo la mesa como pasó con el Club de la Construcción”, comunicó a través de las redes sociales la candidata Mendoza. También dijo que en un hipotético gobierno suyo respetarán la autonomía del Banco Central de Reserva, que controla la inflación. “No queremos repetir la ‘maquinita’ de los 80, no queremos hiperinflación. Sería absurdo”, esclareció, luego de que se pusiera en duda su afirmación debido a una aparente contradicción al decir que “evaluarán hacerlo”. “Nuestra candidatura es proinversión”, dijo en otra entrevista, pero hay un matiz: proinversión pública.  “Queremos recuperar los más de 3 millones de empleos perdidos en la pandemia” y “para eso proponemos aumentar la inversión pública en 2 puntos del PBI anuales para promover programas de empleo masivo”. ¿Pero qué dice esencialmente su plan de gobierno con respecto a la economía en general y las actividades extractivas en particular?

El diagnóstico de la economía peruana de Juntos por el Perú es este: “La economía peruana es primario-exportadora poco diversificada y con enormes sectores de baja productividad, alta informalidad y bajos ingresos de la población. No se generan los empleos requeridos”. Pero para el partido de la candidata presidencial Verónika Mendoza, una de las soluciones a los miles de problemas del Perú pasa por “impulsar medidas y legislación específica para que los proyectos extractivos (hidrocarburos, minería, pesca, forestal, etc.) generen beneficios económicos para el país y los entornos poblacionales, respetando estrictamente sus derechos y el ambiente”. Según el Ministerio de Energía y Minas, a noviembre de 2020, las regiones han recibido más de S/3,000 millones producto del canon y regalías provenientes de la actividad minera. Aunque mucho menor, la contribución de la industria hidrocarburífera es también relevante. 

Con respecto a la economía, lo que pone en el papel Juntos por El Perú es lo siguiente: “Promoveremos una reactivación de la economía propiciando un modelo económico que priorice la promoción de actividades intensivas en empleo, que tengan encadenamientos productivos, impulsando la economía nacional. Apostaremos por una nueva matriz productiva diversificada, planificada ecológicamente, afirmando un sector basado en la solidaridad económica, la asociatividad, la cooperación y el respeto a los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de la población. Pondremos énfasis en la pequeña y mediana empresa, en las empresas sociales, en la promoción de los productores y productoras del campo y la ciudad”. 

¿Cómo planea este partido financiar todas estas ideas? Es la gran incógnita de sus propuestas. Acaso lo hagan, como bien lo ha plasmado, impulsando “una reforma tributaria que, con criterios equitativos y progresivos, combata la elusión, y evasión, aplique un impuesto a las grandes fortunas de modo que se garantice el equilibrio de las finanzas públicas y el sostenimiento de las inversiones en educación, salud y garantice los derechos fundamentales”. “Sí, tenemos un debate sobre eso. Consideramos que podría ser eventualmente a partir de los 10 millones o incluso los 100 millones”, dijo Mendoza sobre el impuesto a las grandes fortunas en una entrevista con La República. Soles, se asume.

En materia económica, la agricultura tiene un papel preponderante en el plan de gobierno de Juntos por el Perú pues priorizarán su desarrollo y promoverán la “agricultura familiar, la seguridad alimentaria y la agroecología”. Según Juntos por el Perú, lo harán “otorgando crédito masivo, brindando asistencia técnica, apoyando con activos para el cambio técnico y apoyo a la certificación de productos y procesos, potenciando a las cooperativas, a las comunidades campesinas y nativas, logrando el mejoramiento de toda la red de caminos, el desarrollo de la infraestructura de riego y la electrificación rural”.  El sector agrario representa alrededor del 5.4% del Producto Bruto Interno y emplea a la fecha a más de cuatro millones de peruanos, según un cálculo de la Cámara de Comercio de Lima. Más del 80% de la mano de obra en este sector productivo es informal.

Por supuesto, el discurso de Juntos por el Perú está muy enfocado en demonizar ciertas actividades empresariales y angelizar otras.  Uno de sus ejes programáticos es recuperar “la soberanía nacional sobre los recursos naturales y bienes comunes para impulsar y desarrollar la transformación y diversificación productiva sostenible”. Esto incluye la “soberanía marítima y la pesca nacional con prioridad en la pesca artesanal orientada al consumo humano reduciendo significativamente su informalidad, ampliando el mercado interno, fortaleciendo la gestión cooperativa con un enfoque sostenible”. 

Por cierto, algunas de sus propuestas en materia de energía son debatibles y acaso podrían llevar al país, otra vez, al Ciadi. Proponen renegociar los contratos de exportación de gas y determinar “una nueva tarifa ‘netback’, el contrato venta del gas en el mercado externo con Shell y el contrato entre Shell y la Comisión Federal de Electricidad de México”. Un contrato se renegocia si la otra parte lo quiere hacer también, si logran sentarla a la mesa, así es como funciona en los países del primer mundo. También planean potenciar la Nueva Refinería de Talara para que produzca combustibles limpios con menos de 10 partes por millón de azufre, de acuerdo a la norma Euro 6.

Autor: Energiminas (info@prensagrupo.com)