Ahora más que nunca minería con propósito, minería sostenible

Ahora más que nunca minería con propósito, minería sostenible

Por Miguel Incháustegui, ex viceministro de Minas

Encontrándonos en plena crisis mundial, debido a la pandemia del Covid-19, y confiando en que con la participación activa de todos los países en el mundo y de todos los actores de la sociedad en nuestro país podamos superar esta pandemia y empezar a construir un mundo más solidario y sostenible, deseo escribir acerca de lo que considero que, posterior a esta crisis, debemos promover activamente en el sector minero.

La actividad minera en el mundo atraviesa un cambio de paradigma en torno a cómo debe desarrollarse dicha actividad, muchos reconocen que es una actividad que genera divisas importantes para los países y que los impuestos que se recaudan, si son bien usados, podrían generar un desarrollo de su entorno más cercano, pero también se sabe que eso no se da necesariamente a la velocidad que se necesita, y  adicionalmente, se conoce que el impacto ambiental que genera dicha actividad es de alto riesgo y que, lamentablemente, en algunas oportunidades, está generando pasivos ambientales serios y de gran impacto en el mundo. 

Este cambio de paradigma está siendo promovido por algunas empresas e instituciones que aspiran a  que la actividad sea más sostenible, que impulsan que las empresas logren una relación armoniosa con sus stakeholders y obtengan una aceptación social producto de la generación de confianza y cumplimiento de las normas ambientales, adicionalmente, impulsan políticas para combatir el cambio climático promoviendo el uso de energía renovables, la recirculación del agua en sus operaciones, innovando en sus procesos de operación y promoviendo un cierre de minas más participativo. En resumen, se promueve una actividad minera realmente sostenible.

Invito a que todos los actores del proceso de Visión de la Minería al 2030 impulsemos el reinicio de Rimay a la brevedad posible.

Estas iniciativas y otras más que seguro se están impulsando se dan para promover el cambio de paradigma, pero han tenido, y esperamos que ya no por mucho tiempo más, cierta resistencia en el mundo al existir una crítica a los postulados con relación al cambio climático de parte de algunos líderes mundiales. Espero que, con el padecimiento de esta pandemia mundial, las críticas se cambien por compromisos más serios para enfrentar al cambio climático en todas las industrias en el mundo.

Es en este punto, que considero que la actividad minera en el Perú tiene que asumir un compromiso más fuerte para avanzar en el cambio de paradigma y lograr no solo comprometerse, sino liderar el cambio a una actividad minera sostenible en el país, que asuma la sostenibilidad no solo como un área más de la empresa, sino como parte de su estrategia de negocio. 

Para ello, en primer lugar, tiene que reevaluar el «propósito» que tienen la actividad minera, las empresas de dicha industria tienen que incluir en su razón de ser no solo la obtención de ganancias para sus accionistas; tienen que lograr además ser una actividad que sea sostenible y que ayude al desarrollo de su entorno. 

Visión de la Minería al 2030:  ahora más que nunca tiene que convocarse para trabajar, entre todos los actores, los siete objetivos que se priorizaron para lograr una minería sostenible.

Una herramienta que podría ayudar a la actividad minera a lograr este nuevo propósito es, sin duda, la creación de «valor compartido», el ganar-ganar, redefinir su estrategia de negocio y encontrar en las necesidades que existen en su entorno, no un conflicto sino una oportunidad de mejorar su negocio, logrando resolver dichas necesidades y, al mismo tiempo, incrementando sus ingresos. El mejor ejemplo de valor compartido para la actividad minera lo encontramos en el impulso que las compañías podrían dar para generar empresarios locales que colaboren con el suministro de productos y servicios necesarios para dicha actividad. Si dichos nuevos empresarios logran ser competitivos, ganarían todos, la población cercana debido a que tendrían una fuente de ingresos para ellos y las empresas mineras porque podrían tener un suministro eficiente y a precio de mercado.

Adicionalmente, si se define un nuevo propósito y este se ejecuta a través de la estrategia de valor compartido, este objetivo puede alinearse con los otros de cada país y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible definidos por las Naciones Unidas, con lo cual se podría poner en el centro de todos los actores un gran objetivo, un gran sueño: lograr un mundo sostenible, solidario y realmente trabajar para lograr un mundo sustentable, un mundo que todos cuidemos y, como lo indica muy bien el Papa Francisco, lo veamos como nuestra casa común.

Se tiene que mejorar la forma en que todas las industrias en el mundo están trabajando e incluir la sostenibilidad no como una moda o como algo que ayude a mejorar la reputación de las empresas, sino como parte de la estrategia de negocio.

Para algunos todo esto parece un bonito sueño difícil de realizar, sin embargo, considero que en este momento es cuando debemos recordar a los grandes líderes mundiales como Nelson Mandela y citar una de sus frases inspiradoras: “Todo parece imposible hasta que se hace “.

Y es ahí donde debemos enfocarnos, en el hacer, se debe promover espacios multiactor para impulsar que la minería, en el plazo más corto posible, se convierta en una actividad sostenible. Para ello tenemos en el Perú lo impulsado por el Ministerio de Energía y Minas, conjuntamente con el BID, y a través de Rimay (Centro de Convergencia y Buenas Prácticas Minero Energéticas). Me refiero al proceso de diálogo multiactor que propuso la Visión de la Minería al 2030 y que ahora más que nunca tiene que convocarse para trabajar, entre todos los actores, los siete objetivos que se priorizaron para lograr (ya solo tenemos menos de 10 años) una minería sostenible, ya que es evidente que una minería que no sea sostenible será difícil que pueda continuar en el futuro cercano.  

El mundo posterior al Covid-19 será uno que no solo verá con buenos ojos los reportes de sostenibilidad y buen gobierno corporativo, sino que exigirá cambios profundos y con objetivos que sean medibles cada año. Para lograr eso, se tiene que mejorar la forma en que todas las industrias en el mundo están trabajando e incluir la sostenibilidad no como una moda o como algo que ayude a mejorar la reputación de las empresas, sino como parte de la estrategia de negocio, cada nueva inversión o cada ampliación, desde su diseño, tiene que incluir los componentes de sostenibilidad.

Por todo ello, invito a que todos los actores del proceso de Visión de la Minería al 2030 impulsemos el reinicio de Rimay a la brevedad posible para que, con ello, logremos trabajar por una actividad sostenible y aliada del desarrollo.

*Este artículo aparece en la edición 77 de la revista Energiminas, que puedes consultar haciendo clic aquí.

Autor: webmaster (mvegaplm@gmail.com)